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Opinión | Noticias del Antropoceno

Franco, Franco, Franco: ¡arriba es piña!

No solamente recordamos al dictador porque se cumplan cincuenta años de su muerte. Lo recordamos también porque el Gobierno se empeña en sacar la momia para ponerla día sí y otro también frente a nosotros. El Gobierno parece decidido a darle la máxima prioridad política a la ilegalización de la Fundación Franco, que para muchos españoles suena ya como condenar al ostracismo a los partidarios de Indíbil y Mandonio, célebres personajes de la historia hispanorromana caídos en un injusto olvido. El título de esta pieza también quiere recordar al siniestro personaje a través de un célebre chiste que motivó uno de entre varios secuestros gubernativos del semanario satírico La Codorniz. En la publicación aparecía un acertijo con la célebre cantinela de las concentraciones franquistas, y con la imagen de una piña encima. El Régimen no estaba para bromas y decretaron el secuestro y el cierre. Lo que dio pie a otro de sus célebres juegos de palabras: «Sillín es a sillón, como cojín es a X. Me importan 3 X que me cierren la edición».

Lo que está provocando este Gobierno agitando el espantajo del dictador (en contra de sus propósitos explícitos) es la reivindicación de su figura. Los que hicimos la Transición no tenemos la más mínima duda: Franco fue un personaje nefasto que tuvo el aguante y la perspectiva suficiente para ponerse siempre del lado del ganador. A base de resistir, consiguió darle la vuelta a un Régimen reaccionario y permitir los mínimos ámbitos de libertad para incorporarse (aunque de forma vergonzante) al bloque occidental. En este sentido, no es muy distinto de Pedro Sánchez, que espera resistir el tiempo suficiente en el poder para reivindicar finalmente su falta de principios.

La ONU también le acaba de dar la razón al dictador cuando no movió un dedo para oponerse a la ocupación del Sáhara por parte de Marruecos. No sabemos si por una decisión consciente o por falta de irrigación. Franco fue un dictador sanguinario durante veinte años, pero le dio tiempo a desmontar su Régimen casposo y pasar a ser una luminaria del Occidente antisoviético. Quien no entienda eso no entenderá jamás la historia del franquismo. Y es que no hay nada como durar.

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