Opinión | Dulce jueves
Deberíamos estar bien preparados
El esplendor fugaz de una dicha contenida, el rastro sumergido de deseos y temores

Plaza de las Flores, en Murcia / L.O.
Nos preparamos para lo peor y olvidamos que también hay que estar preparados para lo mejor. «La manera en que caen las hojas, y luego la larga espera / La manera en que alguien dice: no nos veremos más / La manera en que corre el agua del río para no volver / La manera en que los días se van para no volver / La manera en que alguien regresa, más solo en un sueño». Así es, como en estos versos de Mary Oliver. No estamos preparados, pero cada día nos preparamos pensando que luego vendrá otro y que un día no tiene demasiada importancia, sin caer en la cuenta de que es único hasta que van cayendo otros encima llevándolo al olvido. ¿Y qué queda? El esplendor fugaz de una dicha contenida, el rastro sumergido de deseos y temores. El día se cierra como una concha rasgada por la luz que va trazando las paredes del laberinto del tiempo. Retazos de palabras, visiones de eternidad, la melancolía haciendo su trabajo. Habitaciones pobladas de todo lo vivido y que se fue. Los objetos rescatados del desván con su silueta de silencio y, adheridos a ellos, las huellas dactilares de los recuerdos listos para el olvido, pero dispuestos para el futuro, cuando ya apenas importen. Cómo resiste la esperanza mientras haya ojos que miran, oídos que escuchan, mentes preparadas para el regreso, corazones resistentes al tiempo y libres de la mezquindad. Tengo el libro de Oliver en mi escritorio desde el verano. No me permite caer en el desaliento.
Mi amiga Leo tampoco me lo permite, aunque, cuando nos encontramos, siempre terminamos hablando del fin de la civilización. La otra noche, refugiados de la llovizna bajo el toldo en la Plaza de las Flores, reanudamos nuestras conversaciones pendientes sobre el mundo, la comunicación, la escritura... impregnadas esta vez de mi nuevo pesimismo ante el estado de las cosas. Ella me reprochó mi catastrofismo. Sigue siendo una idealista y todavía cree que la empatía y el diálogo mantendrán el mundo a flote. Recientemente defendió su plaza de catedrática. Cuando la escuché me encantó su mensaje, sus valores, su forma de entender la comunicación. Y le dije que precisamente por compartir su visión me siento tan pesimista cuando miro alrededor, este camino de destrucción que como sociedad hemos emprendido. Creo que, aunque como ella dice, la vida humana siempre es imprevisible, el camino del materialismo nos ha llevado a un punto de no retorno. A la tercera cerveza elevé el tono: hemos creado un monstruo y él nos dominará. Como ya nos domina el entramado tecnológico y financiero fuera de control... Y así hablamos, entre carcajadas. Yo le decía a Leo que siguiera con su discurso, aunque ya haya fracasado. Ella es todavía joven. Mi horizonte, en cambio, es retirarme junto al mar a contemplar la belleza mientras el mundo se desmorona. «Yo me quedo en el siglo XX», dije mientras pedía un plato de jamón y una copa de vino.
A Leo le había irritado el discurso del premio Princesa de Asturias, Byung-Chul Han porque se limitaba a denunciar lo mal que está todo, sin aportar soluciones: nos hemos convertido en esclavos en un espejismo de libertad, productos de la tecnología, ciegos de odio y violencia, en una democracia asfixiada por la ausencia de virtudes básicas como el respeto. Byung-Chul Han tiene razón, pero Leo tiene esperanza. Con ella estaremos preparados para lo mejor, como quien espera un reencuentro inesperado cualquier día.
Suscríbete para seguir leyendo
- ¿Dónde ver en televisión el derbi FC Cartagena-Real Murcia y dónde comprar las entradas?
- Las otras asignaturas pendientes más allá del Arco Norte para desatascar el Nudo de Espinardo
- Detenida una mujer por conducir en sentido contrario, ebria y con su hijo menor a bordo en Murcia
- Junts lanza un salvavidas a los ayuntamientos de la Región
- El 5º buque ‘Cartagena’, capaz de todo
- ¿Qué tiendas y supermercados abren este puente de diciembre en la Región de Murcia?
- FC Cartagena y Real Murcia reviven el derbi con las espadas en alto
- Un juzgado de Murcia investiga una decena de agresiones sexuales de un niño a su hermanastro pequeño
