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Opinión | Nos queda la palabra

Viva España

Qué sea España la que marque el rumbo, enfrentándose a la ola reaccionaria que lo sacude, es para estar felices, aunque algunos nos quieran permanentemente cabreados

Manifestación en favor de Palestina el pasado jueves en la Glorieta de Murcia.

Manifestación en favor de Palestina el pasado jueves en la Glorieta de Murcia. / Juan Carlos Caval

Liderar la batalla contra el genocidio en Gaza y el crecimiento económico en todo el mundo bien merece sentirse orgullo de ser español

Tanto nuestro jefe del Estado como del Gobierno nos sitúan en el mejor lado de la historia, junto a las víctimas del genocidio, resaltando los valores de solidaridad y humanidad de España en plena Organización de Naciones Unidas.

Ahora que algunos partidos abogan por cerrar las fronteras a los que no compartan nuestros valores sería bueno recordarles que, entre ellos, están proteger y socorrer a los que más sufren, como es el caso de Gaza o, por qué no decirlo, los inmigrantes que huyen de las guerras, las hambrunas o, simplemente, con afán de progresar. Causa sonrojo comparar colores de piel o lenguas o culturas para conceder el visado cuando la historia de nuestro país es mezcolanza y suma, con un gran legado también árabe tras los ocho siglos que permanecieron aquí.

La contribución de la inmigración es, precisamente, decisiva para situarnos a la cabeza de la economía de los países más desarrollados por segundo año consecutivo. Todos miran a nuestro país por lo que califican como «milagro», aunque compartamos con el resto problemas como la carestía de la vida o de la inaccesible vivienda.

«Afortunadamente existe un pueblo como el español», aseveró Bill Gates antes de entregarnos el Premio más prestigioso de Desarrollo Sostenible. Una idea en la que insistió de nuevo nuestro rey en el Foro de la Toja, reclamando más cooperación internacional y advirtiendo, citando a Gramsci, de la aparición de monstruos en la esfera internacional.

Otra forma de hacer política y economía es posible. Las tres principales agencias subieron esta misma semana su calificación de España, al igual que el Fondo Monetario Internacional, tan izquierdista como las anteriores, subió sus previsiones para nuestro país.

Qué sea España la que marque el rumbo, enfrentándose a la ola reaccionaria que lo sacude, es para estar felices, aunque algunos nos quieran permanentemente cabreados.

Viva España.

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