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Opinión | NOTICIAS DEL ANTROPOCENO

Las razones de Netanyahu

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, habla durante la Asamblea General de Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 2025, en Nueva York. EFE/SARAH YENESEL

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, habla durante la Asamblea General de Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 2025, en Nueva York. EFE/SARAH YENESEL / SARAH YENESEL

Reconocer la razón de un argumento utilizado por Benjamín Netanyahu y la ultraderecha israelí no significa justificar los crímenes de guerra y las violaciones del derecho internacional que su gobierno está perpetrando en la Franja de Gaza, pero sí pone de manifiesto lo enrevesado de la situación en aquel territorio. Cuando Benjamín Netanyahu, el verdugo de Gaza, proclama en la ONU su decisión firme de no permitir un Estado terrorista en la frontera de Israel no está hablando de una posibilidad hipotética, sino de un hecho demostrado en la práctica.

El Gobierno israelí presidido por Ariel Sharon devolvió a los palestinos la franja de Gaza en el año 2005. Inmediatamente se celebraron elecciones democráticas organizadas por la ANP. Todos los Gobiernos occidentales y el propio Gobierno israelí esperaban que los gazatíes, por puro sentido común y en aras de su propio interés, eligieran un gobierno de la OLP, que les garantizaría una convivencia razonable con su vecino Israel. En lugar de ello, llevaron al poder a un grupo terrorista financiado por Irán y cuyo único programa político era la destrucción del Estado de Israel.

Desde el primer momento, la franja de Gaza administrada por Hamás se convirtió en una plataforma terrorista al servicio exclusivo de ese objetivo. Gran parte de las ingentes ayudas de los países árabes y occidentales se utilizaron para crear una infraestructura de túneles como preparación de una inevitable invasión israelí. Y digo inevitable porque en la estrategia de Hamás siempre estuvo clara la forma que adoptaría la provocación a Israel, que se hizo realidad de forma dramática en la masacre del 7 de octubre y la simultánea toma de rehenes.

Esa es la experiencia real de Israel con un territorio palestino autogobernado. La otra experiencia, la Cisjordania gobernada por la corrupta OLP, no ha salido tan mal como la de Gaza, probablemente porque hace años que no se convocan elecciones. Permitir el establecimiento de un Estado Palestino plenamente soberano sería un acto suicida para Israel, dada su experiencia en Gaza.

Por otra parte, la anexión de los territorios ocupados es una raya roja para el resto de los países, incluidos los Estados Unidos. No hay salida del laberinto.

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