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Premios Laik Región de Murcia

Opinión | Murcia D. F.

A Miguel Induráin le ‘roban’ la bici

El carril bici de la avenida dedicada al mejor ciclista español de todos los tiempos ha estado desde su creación envuelto en la polémica

Carril bici en la vía Miguel Induráin.

Carril bici en la vía Miguel Induráin. / L. O.

Qué paradoja. La avenida que fue nombrada con el nombre de Miguel Induráin, el ganador de cinco Tours de Francia y el mejor ciclista de España en la historia de este país, que aún no ha sido destronado, ha perdido su carril bici, un espacio para las dos ruedas que, según estudios de tráfico, contribuía al colapso de esa calle que ahora contará con un carril más (recuperando el tercero que perdió cuando se hizo el carril bici).

La habilitación del carril bici en esa avenida ya se llevó a cabo con polémica en el Ayuntamiento al realizarse sin ninguna intervención de los técnicos municipales y exento de estudios previos sobre la circulación de vehículos. Al menos eso fue lo que denunciaron entonces los grupos municipales de oposición del Consistorio en 2017 cuando se inauguró en una avenida que nació pequeña pese a ser actual para albergar paradas de autobús o espacio para medios alternativos como tranvía (otra quimera para esta ciudad).

El concepto de extrarradio

La polémica duró su tiempo e incluso el grupo socialista llevó su construcción al Tribunal de Cuentas por si hubiera existido algún tipo de irregularidad. Las obras de este carril y las de Reino de Murcia llegaron a costar cerca de medio millón de euros. En el punto de mira, el uso que se había dado a fondos públicos para reducir el espacio para el coche. En ese momento, la ciudad no tenía, en su casco urbano, una malla de carriles bici y esa avenida se había concebido como de gran capacidad precisamente para quitar coches del centro y llevarlos al extrarradio (sin embargo, el concepto de extrarradio ha cambiado ahora por la expansión urbanística de la zona).

En estos momentos, la situación y el contexto son distintos. Ya existen esos espacios para la bici en el centro y con conexiones con el extrarradio, que están en proceso de consolidación en la mente ciudadana como medida alternativa al coche, por lo que eliminar un tramo y dejar interrumpido un itinerario de conexión es un error sin precedentes que no hará otra cosa que marcar el camino para eliminar otros carriles como el del Reino de Murcia. Al tiempo.

La idea de que dando más espacio al coche se acaban los atascos es un mantra que ha sido desmentido con la realidad tozuda de Murcia: los coches devoran todo a su paso y cuando más sitio se les dé más colapso hay. Las peatonalizaciones y un eficiente transporte público son siempre la solución más acertada, junto a una política de educación ciudadana sobre el uso de vehículos de movilidad alternativa como la bici y los patinetes (otra solución es el coche de San Fernando: un ratito a pie y otro, caminando).

La ‘venganza’ de los técnicos

Los técnicos del Ayuntamiento parece que se están vengando ahora de la avenida Miguel Induráin por no haber contado con ellos a la hora de poner ese carril bici que, por otra parte, resultaba peligroso para los ciclistas por el diseño del cruce de la rotonda de ‘pinchos’, la del artista Pepe Lucas. Debieran estos funcionarios gastar sus energías también en convencer a los políticos al mando en la Glorieta de la necesidad de mejorar la movilidad urbana en un municipio donde las pedanías tienen graves problemas también en cuanto al traslado de sus vecinos hacia sus destinos.

Hay diversos proyectos atascados y necesarios en estos momentos que debieran centrar el trabajo de técnicos y responsables públicos, como el contrato del nuevo sistema de transportes, los estudios para ampliar el tranvía a la zona sur, la implantación de las zonas de bajas emisiones, la modificación de PMUS de 2013 que aún no se ha aprobado, la puesta en marcha de otras zonas delimitadas en el Plan Director de la Bicicleta (este plan data del 2010), la implantación de bancadas públicas de vehículos de movilidad personal (qué hay de las bicis, motos y patinetes públicos prometidos) y, sobre todo, campañas pedagógicas para ilustrar al ciudadano sobre la necesidad de dejarse el coche en casa para reducir los niveles galopantes de contaminación del municipio y contribuir, de paso, con ese pequeño gesto (bajarse del coche y subirse a medios públicos de transporte), a frenar el cambio climático.

El efecto Penélope

Municipios más pequeños de España, e incluso de Murcia, así lo han entendido y llevan años trabajando para ampliar sus rutas de autobuses, sus redes ciclistas y sus sistemas tranviarios. Un ejemplo no muy lejano es Granada que inauguró su primera línea de metro en 2017 y ya va a poner en marcha la ampliación. Esa línea se ha convertido en la tercera más rentable en número de usuarios de toda Andalucía por detrás de Sevilla y Málaga.

Mirar al futuro y trabajar por el largo plazo es lo que debería hacer el Ayuntamiento de Murcia y no andar destejiendo como la Penélope de Homero, que tejía por el día y destejía por la noche esperando a Ulises. Volver loco al ciudadano parece ser la política en movilidad. Por nadie pase.

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