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Opinión | La Feliz Gobernación

Rector en fuga

Si hasta hace unos días López Abad empezaba a ser cuestionado por la dilación en el nombramiento del nuevo secretario general de CROEM, una vez que se ha confirmado la elección de Luján, el conflicto se remite a éste en la Universidad, donde ya no es visto como el rector imparcial

José Luján, rector de la UMU.

José Luján, rector de la UMU. / Juan Carlos Caval

Hay noticias que aun contrastadas y bien contrastadas hacen temblar la mano del periodista antes de pulsar la tecla del ‘publíquese’. Algo así debió ocurrirle a mi compañero Jaime Ferrán cuando el pasado día 18 terminó de redactar la información sobre que el rector de la Universidad de Murcia, José Luján, había sido fichado por el presidente de CROEM, Miguel López Abad, para la secretaría general de la patronal. Pero ¿qué tiene de extraño o perturbador esta noticia para que incluso ya confirmada provoque una cierta inquietud en quienes han de publicarla? Para empezar, el momento es extravagante. Se trata de un fichaje a seis meses vista. Y segundo, se mire como se mire, es un destino insólito para un exrector. Lo que tiene esta noticia es que abre más interrogantes que los que el hecho cierto determina.

Sorprende que Luján, destinado a ser número uno en cualquier plaza, haya aceptado ser el dos en la patronal

Un ‘secreto’ a voces

Tal vez los protagonistas pretendían mantener este nombramiento a futuro bajo discreción, algo que ambas partes deberían saber de antemano que es imposible durante tanto tiempo. Los rumores son imparables en estos casos, y aunque los rumores no son noticia, a veces son su antesala. En esta ocasión, rumor y noticia eran una misma cosa. De cualquier manera, CROEM estaba obligada a difundir en cualquier momento esta decisión, ya que su presidente sufría presiones para que resolviera el vacío tras la destitución de Ramón Avilés, quien se fue de vacaciones de verano sabiendo que no volvería a su despacho. Una circunstancia no habitual: generalmente los ceses se producen cuando quien los firma tiene apalabrado el repuesto. Por tanto, cabe especular con que el acuerdo de López Abad con Luján podría datar del pasado junio, como poco. Se cerró el 27 de agosto en un lugar de la costa murciana, y el ‘secreto’ aguantó menos de un mes.

López Abad tiene un perfil bajo, y necesitaba conformar un tándem que potencie la imagen de la organización

Un tándem complementario

¿Por qué el presidente de CROEM no ha esperado a la próxima primavera para destituir a Avilés, en espera de que Luján diera la vez a su sucesor o, muy probablemente, sucesora? Avilés fue un nombramiento muy personal de José María Albarracín, anterior líder de la patronal y, en la práctica, su refundador, pues consiguió reflotarla tras una fase de profunda decadencia derivada de la crisis económica de 2008. Esto lo dotó de un carisma que podría prolongarse como influencia aun habiendo cedido el cargo. Se puede entender que López Abad quiera disponer de un equipo propio que le reporte a él sin pasar supuestamente por otros intermediarios. Por tanto, la destitución de Avilés simboliza, por decirlo así, la voluntad de autonomía del presidente.

Y algo más: López Abad tiene, de entrada, un perfil bajo, y debe ser consciente de que necesita a su lado a un secretario general con quien conformar un tándem que potencie la imagen de la organización y extienda su penetración social, y ahí es donde aparece Luján, quien en sus ya casi ocho años en el rectorado ha practicado una política de conexión de la Universidad con la sociedad murciana: un rector que ha ido a todo y ha estado en todo, omnipresente.

Los nuevos estatutos de la Universidad están por aprobar, y no es previsible que adquieran rango legal hasta final de año

Simpatía generalizada

Que Luján tendría un destino importante tras concluir su mandato estaba cantado. No hay muchas personalidades públicas en esta Región que conciten simpatía generalizada en tiempos de extrema polarización política e ideológica. Nunca ha militado, pero proviene de los ambientes de Derecho relacionados con la izquierda sin que este antecedente provoque suspicacias en la derecha. Su vinculación profesional con el Derecho del Trabajo le supone sensibilidad con los asuntos sociales, y su capacidad de gestión y actitud pragmática lo dota de diplomacia para desenvolverse en el ámbito de la derecha sin pisar callos. Por otro lado, estamos ante alguien con una amplia y rica inquietud humanista que le otorga un gran prestigio intelectual dentro y fuera de su especialidad. Es, por tanto, un fichaje de primera que habría encajado a la perfección en el mercado político, tanto en el PP como en el PSOE con reserva de su independencia.

Un número uno, de dos

Pero el final de su mandato como rector se produce en el ecuador de las legislaturas nacional y autonómica, cuando no está abierta la veda de los fichajes electorales si acaso se hubiera dejado tentar por ellos. Sin embargo, López Abad oteaba el horizonte en busca de piezas de calidad para el corralito de CROEM, y ha dado en el centro de la diana. Aun así sorprende que Luján, destinado a ser número uno en cualquier plaza, haya aceptado ser el dos en la patronal. Aunque esto depende de la actitud. Recordemos que CROEM está perfilada desde su origen por la figura de Clemente García, ante quien fueron pasando presidentes diversos dejando siempre la sensación de que el núcleo esencial lo representaba el que fuera su primer secretario general.

La inquietud pasa de CROEM a la UMU

Decíamos que López Abad, tras la destitución de Avilés, estaba acuciado a dar noticia a los asociados sobre su sucesor, pues de otro modo podría parecer que no disponía de liderazgo para incorporar a alguien de entidad relevante a un cargo, por otra parte, goloso. En CROEM no hay precedentes de un relevo tan demorado en una función sustantiva para el desenvolvimiento de la organización. El que su fichaje haya trascendido le da un respiro y más porque ha captado a un magnífico, valga la referencia al tratamiento del actual título del designado. Pero conocer el nombre no alivia de la inquietud por el largo trecho de espera hasta que Luján agote su mandato en la Universidad.

Y ahora la inquietud se traslada al estamento universitario, donde la Junta de Personal Docente e Investigador (los profesores, para abreviar) exige a Luján la convocatoria inmediata de elecciones para eludir la imagen de conflicto de intereses que pudiera transmitir la continuidad de un rector en ejercicio con cargo prescrito en una organización tan significada socialmente como CROEM. Luján, sin embargo, mantiene la firme decisión de agotar su mandato, lo cual, si arrecian las presiones, puede empañar el final de un rectorado que la mayoría ha valorado muy positivamente hasta la fecha. Esto ocurre cuando quienes pretenden concursar a su relevo se mantienen en fase de tanteo y todavía no han emergido postulantes que permitan elaborar una quiniela consistente.

El nuevo estatuto, pendiente

Pero es muy probable que los días inmediatamente venideros incorporen a más colectivos universitarios en la petición de un adelanto de las elecciones al rectorado. El ambiente se puede hacer irrespirable para el propósito de continuidad de Luján hasta la primavera. Sin embargo, hay un problema administrativo de innegable dimensión que complicaría esta solución, y es que los nuevos estatutos de la Universidad que introducen novedades sustanciales en las condiciones para la ejecutoria del rectorado (ejemplo: mandato único de seis años) aún están por aprobar, y no es previsible que adquieran rango legal hasta final de año. Si se convocaran elecciones mañana mismo, esas nuevas normas no afectarían al nuevo titular hasta dentro de cuatro años, como poco. Habría que esperar al menos hasta enero próximo para que las elecciones universitarias respondan al nuevo modelo que se plantea.

El ambiente se calienta

El problema es que lo que parece un suspiro (octubre, noviembre y diciembre) se les hace demasiado largo a los sectores universitarios que no ven con buenos ojos estar gobernados por quien es in pectore un nuevo hombre fuerte de CROEM. Si hasta hace unos días López Abad empezaba a ser cuestionado por la dilación en el nombramiento del nuevo secretario general, una vez que se ha confirmado la elección de Luján, el conflicto se remite a éste en la Universidad, donde ya no es visto como el rector imparcial sino como alguien que ejerce su cargo en tránsito a otro que en el contexto plural de la Universidad tiene una significación de parte. No sería extraño que los sindicatos secundaran pronto a los profesores en su petición de dimisión inmediata de Luján.

Veremos si el todavía rector puede soportar esta presión, con el riesgo de que su buena y apreciada gestión quede distorsionada por este último movimiento. Es sabido que lo que al final queda es la última impresión. También es cierto que no es el momento de convocar elecciones por lo ya dicho sobre el limbo administrativo que precede al cambio de estatutos. No es extraño, pues, que a los periodistas nos tiemblen los dedos antes de publicar ciertas noticias por muy verídicas que sean. Y es que es difícil de entender que haya personalidades curtidas en el espacio público que no calculen el lío en que se meten con determinadas decisiones.

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