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Opinión | Pasado a limpio

Ganarás el pan

Para mejorar la productividad, tan importante como la capacitación del trabajador, es la motivación, el compromiso con la empresa

José Luján, rector de la UMU y futuro secretario general de la Croem.

José Luján, rector de la UMU y futuro secretario general de la Croem. / Juan Carlos Caval

«Ganarás el pan con el sudor de tu frente», dice la maldición bíblica, pero la Biblia utiliza con frecuencia la alegoría y la metáfora, que son figuras esencialmente literarias. Si Dios hubiera dicho a Adán y Eva: «Majos, ahí tenéis el mundo, currároslo», no habría sido lo mismo. Por esas razones, no tengo claro que la maldición fuese divina, sino fruto de la libertad creativa del autor, probablemente al servicio de algún patriarca semita. En cualquier caso, desde la expulsión del Edén, el trabajo sigue suscitando la misma opinión, por más que ciertas ciencias infusas hablen de vocación o de la realización personal a través del curro. Espléndidos juegos retóricos para engañarnos, pues el trabajo sólo dignifica a los artistas.

Dirás, apreciado lector, que soy pesimista y que el trabajo creativo nos libera de la molicie, pero yo quería hablar de retórica.

Un físico podrá decir que el trabajo es fuerza por espacio y así es en Física, pero un aristócrata de cuna dirá que es sólo fuerza bruta y, en su concepto, también tendrá razón. Pero, en definitiva, toda discusión se reduce a la remuneración. Si el trabajo está bien pagado, puede contribuir a la busca de la felicidad, pero si el sueldo es de pena, contribuirá al desastre.

La patronal se empeña en vincular salarios a productividad, pero es un argumento falaz. ¿Qué es la productividad? Básicamente, la relación entre el producto y los recursos empleados en producirlo. Así, la productividad laboral será directamente proporcional al producto e inversamente proporcional al trabajo. ¡Vaya! Hemos dado con otra falacia: si producimos lo mismo con menos horas, la productividad aumentará. Ergo, ¿por qué la patronal pone tanto reparo en la disminución de la jornada laboral si el problema es la eficiencia?

El cálculo debe ser la productividad global, porque se evalúan todos los recursos productivos, no sólo las horas trabajadas. La tecnología es un factor fundamental junto a la organización y gestión empresarial. La ventaja productiva de Alemania tiene mucho que ver con el peso del sector industrial, la maquinaria empleada y la organización de los procesos productivos. Ergo, es esencial la eficiencia en el empleo de los recursos y, para eso, la organización del trabajo, la planificación, la priorización de las tareas y la reducción de las duplicidades, la automatización y la eliminación de los procesos improductivos y el material desechable, entre otros factores. En definitiva, organización y gestión empresarial, que es competencia de la dirección.

La patronal pone el ojo en las horas de trabajo. Miguel López Abad, presidente de la Croem a quien tengo en alta estima, decía que, en lugar de reducir la jornada semanal, había que aumentarla a 41,5 horas. Craso error, porque entonces reduciríamos la productividad –pura matemática–. La patronal ha fichado a José Luján para cuando deje el rectorado de la Universidad de Murcia. Ha tomado partido, es su opción, pero analicemos los despistes tácticos y estratégicos de su nuevo equipo.

La Croem, junto con la Cámara de Comercio y PwC, presentaron la semana pasada el Índice de Confianza Empresarial del primer semestre de 2025. Concluyen que la escasez de talento cualificado lastra un 44% a las empresas murcianas. El rector Luján debería hacerles observar que tenemos tres universidades en Murcia que compiten en excelencia, o eso pretenden. Se quejan los empresarios de la poca cualificación en perfiles técnicos en informática, ingeniería, telecomunicaciones o inteligencia artificial y demás disciplinas STEM – para el lector no avezado, Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas-. Habría que preguntar al rector si la universidad que dirige no forma buenos profesionales o si acaso su formación es deficiente. Como su respuesta será negativa en ambos casos, preguntaremos a los empresarios por qué contratan egresados universitarios en categorías inferiores a su titulación académica.

El artículo del viernes pasado recogía una frase muy esclarecedora: «Los empresarios no encuentran perfiles... los pocos que tienen se les van porque hay mucha presión en el mercado», puesto que los ya formados son muy demandados y encarecen los salarios. El argumento también es una falacia, porque basta revisar las tablas salariales de los convenios que se firman en la Región para comprobar que los titulados universitarios son de los peor remunerados de España. ¿No será entonces que el empresariado murciano tira a tacaño?

Para mejorar la productividad, tan importante como la capacitación del trabajador, es la motivación, el compromiso con la empresa. Pero si el salario es bajo, el empleo precario y el nivel de gestión empresarial deja mucho que desear, la motivación disminuye de forma alarmante.

Las conclusiones del informe omiten la realidad de un mercado laboral precarizado artificialmente por la contratación sobrecualificada, los bajos salarios, las grandes deficiencias en la gestión de recursos y la preferencia por el ladrillo y las rentas pasivas, en lugar de las tecnologías de la producción, contribuyendo a la carestía de la vivienda, el aumento de la desigualdad y la emigración de los trabajadores cualificados.

Tal vez esté equivocado, pero el empresariado regional lleva muchas décadas con la misma cantinela y sin que haya un mínimo progreso. Por contra, los coches de alta gama siguen teniendo mucha venta en la Región. Bien estaría que el fichaje del rector Luján infundiera un poco de ciencia en la patronal murciana.

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