Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El mapa y el territorio

En tierra de nadie

Sábado 13. Médium

Cantaba Serrat que «a menudo los hijos se nos parecen». Pero, a cierta edad, somos nosotros los que nos miramos al espejo y vemos reflejados a nuestros padres. A la mayoría esto les hace sentir viejos, pero para los que vivimos sin ellos, esa imagen se torna reconfortante y mágica. Es como si nuestro ADN actuase como un médium que nos permite comunicarnos directamente con los muertos.

Domingo 14. Hija de La Alcazaya

Yo ando estos días poseída por el espíritu de mi padre. Se manifiesta a través de expresiones muy suyas –y huertanas- que, al salir de mi boca, me dejan fuera de juego: «Me ha dado un esclate», «Esa mujer es un tormento», «A ese lo ha vestido su peor enemigo» o, mi favorita, «Cuánta puta y yo tan viejo». 

Lunes 15. Clarividencia

Me ha venido un recuerdo de mi madre que tenía almacenado en algún lugar de la memoria. Un día, tomándonos unas cervezas en el Club Náutico de Los Alcázares, me dijo esto: «¿Sabes? Cuando eras un bebé, a veces me impresionabas, me dabas hasta miedo. Cuando te daba el pecho, por ejemplo, me mirabas con esos ojos tan negros y abiertos, que parecía que supieses lo que estabas haciendo».

Martes 16. Libros que hablan

A veces se establece una extraña comunión entre nuestros pensamientos y la literatura. Me meto en la cama y leo un pasaje de la novela que tengo en la mesilla de noche: «El niño era intensamente caviloso, como detenido en pleno salto y se fijaba en los adultos con una atención seria. Te miraba hondamente con los ojos muy abiertos, poniendo mucho interés en entender seguramente, pero la enorme seriedad y hondura de aquel celoso empeño te daban la impresión de que había entendido antes que tú, te preveía e incluso te perdonaba. Es posible que no fuera solamente una impresión. Es posible que hubiera acabado por entenderlo todo, porque no hay gran cosa que entender». (Los dos Beune, de Pierre Michon).

Dos banderas, un resort

Así como muchas víctimas terminan convirtiéndose en victimarios (aquellos que sufren bullying o mobbing y acaban replicando el mismo patrón), hoy, Israel parece seguir esa lógica. Benjamin Netanyahu ha decidido borrar el estigma de víctima del pueblo judío, pero para lograrlo ha transformado a su país en el ejecutor de un genocidio.

El problema central no es solo la acción, sino la ausencia total de frenos: Donald Trump ha renunciado a cualquier papel de contención. Durante décadas, Estados Unidos había funcionado como un límite a Israel, manteniendo el delicado equilibrio que garantizaba que los derechos humanos no se pisotearan impunemente.

Ahora, ese freno ha desaparecido. Y quien queda, paradójicamente, como verdadero genocida indirecto es Trump, que no esconde sus verdaderas intenciones: convertir Gaza en una «mina de oro inmobiliaria». El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, lo ha confirmado esta semana sin rodeos y ambos países ya negocian cómo repartirse el enclave palestino: «La demolición ya está hecha; ahora tenemos que construir».

En la imagen de la autora, banderas israelíes y estadounidenses comparten protagonismo en el desfile militar ‘NY City SEAL’, que se celebró el pasado 16 de agosto en Nueva York.

Miércoles 17. Entre la X y la Y

Se han puesto de moda las columnas y colaboraciones radiofónicas en las que el periodista o autor cuenta diálogos enteros que ha mantenido con ChatGPT.

— ¿Cómo puede parecerle creativo eso a alguien en pleno 2025? ¡Pero si está más pasado que la heroína!— le digo indignada a mi compañero.

—La gente de nuestra edad, Gema, no lee periódicos ni escucha la radio. Son medios de comunicación que se dirigen a su público: los viejitos. Te has quedado a medio camino entre la generación a la que nunca perteneciste y la confusa juventud. 

Jueves 18. Vilezas en las ondas

Confieso que estoy enganchada a la radio (en eso también me parezco a mi madre, que iba por la casa pegada a un transistor). Me parece un medio revelador, no tanto por las noticias, como por las divagaciones y comentarios que sueltan los conductores de los programas. Con los micrófonos de la radio pasa como con el alcohol: cuando te expones el tiempo necesario, terminas por ‘mostrar la hilacha’, dejas al descubierto tu verdadera esencia. Pocos locutores y locutoras superan la prueba.

Viernes 19. Zeitgeist

Él: «Las nuevas generaciones eligen hidratarse más que deshidratarse, la racionalidad sobre el delirio, lo apolíneo frente a lo dionisiaco».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents