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Opinión | El especialista

Periodista, policía local y criminólogo

Que viene el policía y te lleva

El hecho de querer más derechos ha dejado el respeto a la autoridad en un peligroso segundo plano

Imagen de archivo de dos agentes de Policía Local de Murcia.

Imagen de archivo de dos agentes de Policía Local de Murcia. / L.O.

Imagino que ya por el mismo titular saben ustedes de qué trata el artículo. Hablamos de padres, madres e hijos, y de fondo el policía. Si el hijo no obedece: «Que viene el policía y te lleva»; que el niño llora y se porta mal: lo mismo, «que te lleva». Algunos padres y madres no se dan cuenta de que el policía no es el malo, no es el bubo, ni el tío del saco; el policía es el amigo de los niños, su protector y servidor, pero también de los mayores.

No es buena idea asustar a los niños con una represalia del policía si no hacen caso a sus padre o madre, ese no es el camino para educar a los hijos. La próxima vez que su hijo se esté portando mal y haya un policía cerca lleve cuidado con lo que dice porque puede que le pase como a algunos le ha ocurrido: 

-Pablo, pórtate bien o te lleva el policía. Policía ¿a que te lo vas a llevar?- dijo la madre del niño.

-No te preocupes, Pablo, no te voy a llevar a ninguna parte porque yo soy tu amigo. En todo caso me tendría que llevar a tu madre por decirte esas mentiras- respondió hábilmente el policía.

A esos padres y madres que tienen las pocas luces de amenazar y acobardar a sus hijos con el ridículo pretexto: «Si lloras, viene la policía» o «pórtate bien que te lleva el policía», les aconsejaría que piensen en la siguiente situación: el niño se pierde en una aglomeración cualquiera, ya sea en una gran y abarrotada avenida o en un centro comercial. ¿A quién se va a dirigir el pequeño para pedir ayuda? Si cuando vea a un policía se va a esconder porque sus padres le han metido el miedo en el cuerpo.

Está en nuestras manos educar a nuestros hijos, formarlos adecuadamente para que contribuyan a un mundo mejor, porque sinceramente vamos por mal camino. Es cierto que el hecho de querer más derechos ha dejado el respeto a la autoridad en un peligroso segundo plano. 

Hay quien pensará que se puede transgredir la legalidad de forma gratuita. Lo estamos viendo en la tele, una simple manifestación se ha convertido hoy en día en todo un espectáculo, donde el espectador está pendiente del tiempo que falta para que la policía pierda el control del orden y la emprenda a golpes contra los violentos. Y entonces metemos a todos los policías en el mismo saco y nos atrevemos a cuestionar la labor de esos policías que están velando por el mantenimiento del orden público. En fin, la imagen de la policía se deteriora por momentos, tristemente, pero piensen que ellos son los que nos protegen.

Y ahora imaginen un mundo sin policía. Los saqueos serían continuos, los asesinatos impunes y las violaciones silenciadas serían el pan de cada día. Y por supuesto, si desde pequeños le metemos miedo a nuestros hijos para que vean al policía como el malo, mal vamos. Sinceramente no quiero que llegue ese día, quiero muchos policías en la calle para protegerme. 

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