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Opinión | Tribuna Libre

Gabriel García Sánchez

Catedrático de Química jubilado de la UMU

Qué bien nos vendría el Cine Rex

Cada vez que paso por las puertas del Cine Rex pienso que podría ser una sala muy útil para mucha gente como yo, que echamos de menos las antiguas salas ubicadas en el centro de la ciudad

Fachada principal del Cine Rex, en Murcia.

Fachada principal del Cine Rex, en Murcia. / L. O.

Llegué a Murcia el invierno de 1959, con ocho años de edad. Mi padre acababa de fallecer en Cartagena, donde trabajaba como farero encargado de los faros de Curra y Navidad y del de la isla de Escombreras. Después del trabajo de los sábados, en los que había que hacer revisión, solíamos ir a Cala Cortina, que entonces era una playa salvaje a la que no se podía acceder por tierra.

El primer sitio en el que viví fue la calle Vitorio, en el barrio de Santa Eulalia, famoso por sus fiestas patronales. Y, aunque había ido al cine en Cartagena, la primera sala a la que asistí fue a la del Cine Rex. Me pillaba muy cerca de casa y ponían mejores películas que en el resto de cines, como el Coy o el Coliseum.

Es decir, mi vida en Murcia estuvo, desde el principio, muy vinculada al Cine Rex, al que solía asistir con cierta frecuencia. Es más, con posterioridad, aunque cambié de domicilio, nunca dejé de asistir al primer cine que conocí y del que tantos recuerdos guardo.

Así, recuerdo que una tarde de domingo de invierno, siendo adolescente, por razones varias me quedé solo, y andando por la calle, sin rumbo, al pasar por la puerta del Cine Rex vi la cartelera y observé que ponían una película muy sugerente, se titulaba algo así como Cómo sois las mujeres. Las artistas eran un trío de bellas mujeres: La Polaca, Laura Valenzuela y Sonia Bruno. Creo recordar que el personaje masculino era José Sacristán, aunque, dado el tiempo transcurrido, la memoria puede estar fallándome en algo. Recuerdo que no era una gran película, pero sí bastante entretenida, más aún si se tiene en cuenta que era un adolescente.

Como dijo Antonio Machado, «mi infancia son recuerdos…». Por eso, me viene a la memoria otra película que vi en el Cine Rex y que me causó un pequeño trauma. Se trataba de Helga, una película en la que se describía la concepción y nacimiento de un niño, algo a lo que no estábamos acostumbrados. Recuerdo que en la puerta había una ambulancia, por si le pasaba algo a alguien. En mi caso, debo decir que fui incapaz de terminar de ver la película, porque se me produjo un mareo que hizo que abandonara la sala cuando iba algo más de la mitad de la cinta. Eso sí, por suerte, en el exterior se me pasó todo y no tuve que recurrir a la ambulancia.

Ahora, debo reconocer que me gusta el cine en las salas que, por desgracia, han desaparecido del casco urbano de Murcia, con la excepción de Centrofama, y todos los cines están ubicados en los centros comerciales, a los que me gusta poco acudir. El gentío que suele estar presente me produce un agobio que me hace estar incómodo.

Por eso, cada vez que paso por las puertas del Cine Rex no se me ocurre otra cosa que pensar que podría ser una sala muy útil para mucha gente como yo, que echamos de menos las antiguas salas ubicadas en el centro de la ciudad, sin tener que recurrir a vehículo alguno para que, moviéndote por Murcia, puedas asistir a la proyección de una película de cine.

Para terminar, vaya desde aquí mi apoyo incondicional a Pascual Vera, Fina Poveda y el resto de personas que conforman la plataforma de apoyo al Cine Rex, para que consigan su noble y cultural objetivo, y el mencionado cine vuelva a abrir sus puertas. Me atrevo a decir que será un éxito.

Así sea. 

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