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Opinión | Retratos

Juan Ballester

Marc Mateos Monteagudo: la pasión por contar lo que vemos

Marc Mateos Monteagudo

Marc Mateos Monteagudo

Estoy empezando a pensar que eso que creemos que tiene que ver con el destino no es más que otro de esos acomodos existenciales a los que los humanos somos tan aficionados. Me explico: el día 3 de enero, mientras paseaba por el centro de Murcia con mi nieta Julia, nos acercamos a una pareja que estaban sentados en un banco de Santo Domingo para intentar retratarlos en una actitud que mantenían con cierto entrelazamiento amoroso. Reconozco que aquello fue un atrevimiento, no sólo motivado por mi insaciable sed de imagen documental, sino también y, sobre todo, por intentar paliar -aunque fuese por unos segundos- la forzada situación de aislamiento social que viene padeciendo desde hace un tiempo quien me acompañaba, el ser más querido de toda mi vida.

Marc y Patricia, que así se llaman, aunque algo desconcertados, rápidamente se pusieron a nuestra disposición dejándonos fotografiarlos. Tras cuatro o cinco tomas, nos despedimos, pero, antes de irnos, Marc nos sugirió la posibilidad de poder ver las fotografías, lo que nos llevó a un intercambio de teléfonos de contacto. Un día después, recibo el siguiente WhatsApp: «Hola, somos Marc y Patri, los de las fotos del banco», a lo que inmediatamente respondo con un: «Hola Marc, soy Juan Ballester», acompañándolo de un par de las imágenes ya editadas y él contesta: «Muchas gracias. Yo también soy fotógrafo».

Hoy es 15 de marzo, apenas han pasado dos meses desque aquel día de nuestro casual encuentro y, sin embargo, mi amistad con Marc continúa creciendo. Es verdad que, como es muy joven -acaba de cumplir los veinte-, su acercamiento hacia un fotógrafo que acaba de cumplir los setenta y dos, está muy condicionado por esa especie de respeto que todos sentimos hacia la ‘antigüedad’, pero no es menos cierto que mi propio acercamiento también está condicionado por esa otra especie de prejuicio hacia la juventud ya superada.

En este tiempo hemos hablado mucho de fotografía, quedamos a menudo para hacer fotos, se interesó por escuchar una charla que di en Artes y Oficios sobre la imposibilidad del arte en la imagen, participa en un proyecto avalado por el Archivo Regional y denominado ‘Murcia 2075’, en el que un grupo de fotógrafos estamos realizando conjuntamente y sin autorías, un trabajo documental sobre la Murcia que vivimos en la actualidad y cuyo mensaje, con forma de imágenes, lanzamos ahora en una botella sobre el mar de los tiempos para transmitirle al hombre que ya está en la orilla de 2075, la misma sensación que otros hombres experimentábamos en 2025 al contemplar la vida ciudadana de los de 1975…

Marc y yo solemos achacar al Mektub nuestro encuentro, pero, ¿acaso el destino no conlleva también la servidumbre de ser la confirmación de una pasión compartida? n

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