Opinión | Achopijo
¡Cruza en verde!
El tiempo hace que todas esas cosas encajen con fuerza

'El pequeño Nicolás', de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé
El otro día me preguntaron por un libro en una de esas entrevistas en las que te hacen preguntas rápidas, tan de TikTok, que sí o sí tienes que ver. Parece fácil, y podría serlo si has podido prepararte, pero no fue mi caso. Concha Alcántara me llevó a su programa de gastronomía en Onda Regional, Gastroadictos, en nuestra querida emisora pública, que se acerca a los 35 años. La primera pregunta del cuestionario visto y no visto fue que dijera un libro. A pecho descubierto y en un programa de gastronomía. Sin tiempo a mirar mucho en mis recuerdos, me salió del alma El pequeño Nicolás. Hay muchas formas de decir te quiero, y con esa respuesta, circunstancias y metalenguaje buscado, mi yo natural salió ahí, a mis primeras lecturas. Provocadas por Aurora, por supuesto, y cómo no.
«- Hola, me llamo Hector Duval, y soy vuestro nuevo profesor de Gimnasia. ¿Y vosotros? – Nosotros no, contestó Alcestes» (El pequeño Nicolás, Alfaguara).
Me reía a carcajadas con las historias del pequeño Nicolás. Recuerdo esos ratos de lectura con un cariño extraordinario, porque llevaba razón Aurora y en aquella época darle la razón a tu madre era algo que no podía ser... Ella lo sabía. Y yo también.
El tiempo hace que todas esas cosas encajen con fuerza. Por muy miserable que sea el paso de los años no puede evitar que nos aprovechemos de él, para aprender, por ejemplo, o para decir en un programa de gastronomía El pequeño Nicolás cuando te preguntan por un libro. Hay muchas formas de decir te quiero. Por supuesto que todas son distintas, por el quién, el cómo, el cuándo...
Cuando salía de casa, mi madre me decía siempre: «¡Cruza en verde!». Lo hacía casi cuando estaba saliendo por la puerta. A veces hasta salía al descansillo para decírmelo, ya subido en el ascensor. Las primeras veces me daba hasta vergüenza, porque iba acompañado por amigos. Miraba a mi madre con esa cara de zagal que se pone rojo. Como si no supiera que los semáforos se cruzan en verde... ¡Que ya iba solo al cole!
Siguió diciéndolo, y saliendo al descansillo en los años de instituto; y siguió después en la carrera, cuando venía a casa, y siguió años después, muchos años más. Un beso y «cruza en verde». Consiguió que me faltara, cuando hace no mucho dejó de decírmelo, aunque sigue saliendo al descansillo para despedirme. Ahora me descubro a mí mismo diciéndole a mi hijo Lucas que cruce en verde por los semáforos, cuando acaba de empezar a ir solo al colegio. Y es imposible no sentir cómo es decirle a Aurora que yo también, diciéndole a Lucas que cruce en verde, y ver su «cara de póker», sin entender aún nada sobre lo que significa.
Crucen en verde y cuídense. Vale.
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