Opinión | El mapa y el territorio
Meditaciones en el Año Nuevo Chino
"Entre salir y no salir, ya sea con 17, 37 o 107, hay que tirarse siempre a la piscina"

Un monje budista meditando en Chiang Mai, Tailandia, fotografía de la autora).
Sábado 25. Zambullirse (I)
He aquí una historia sobre la eterna duda de si salir o no salir. Esa diatriba que se presenta cuando uno tiene 17 años y es viernes por la noche: ¿me entrego a lo social, al frenesí de lo inesperado, o me quedo en casa atrincherada en mi confortable soledad? Hacía veinte años que no tenía que plantearme esas cuestiones existenciales, pero me encontraba en Pekín y estaba sola. Era mediados de julio y caían cuarenta grados. Sin más perspectivas en el horizonte que sobrevivir al día, decidí refugiarme en la biblioteca de la Universidad, un lugar repleto de actividad hacía tan solo unos días que, tras los exámenes finales, se había convertido en un páramo fantasmagórico de jóvenes repetidores u obsesivamente brillantes. Y allí estaba yo, una extranjera pasada de años y revoluciones que intentaba escribir una novelita lumpen sin éxito.
Domingo 26. Zambullirse (II)
A la hora del almuerzo chino, 12.30, me fui a la cantina. Me pillé un triste arroz con pollo y, mientras masticaba mi soledad, me llegó un mensaje al móvil. No conocía el número: era un joven chino que me habían presentado días atrás en un karaoke. Me invitaba a ir a una piscina con él y sus amigos. Le pegué un trago a mi Fanta de limón china y sopesé la oferta. Mi mayor freno no era tener que comunicarme en mandarín con un montón de desconocidos, sino cómo llegar a la dichosa piscina (orientarse en Pekín es un deporte de riesgo).
Me marché a mi habitación esquivando el furioso sol y debatiéndome entre socializar o deleitarme en mi plácido aburrimiento. Pero, en una inusitada pulsión de vitalidad, puse música, me di una ducha y le dije que iría, que en una hora estaría allí. Contra todo pronóstico, conseguí llegar. Me integré a la perfección en la zona gay de la piscina pública de Chaoyang (mis amigos eran todos gays) y pasé una de las tardes más divertidas de mi vida. Conclusión: entre salir y no salir, ya sea con 17, 37 o 107, hay que tirarse siempre a la piscina.
Lunes 27. Dilema filosófico
Si una persona piensa todo el rato en el mal, pero siempre hace el bien ¿esa persona es buena o mala?
El ataque de los vrittis
¿Cómo andan hoy sus vrittis, querido lector? «Yo no tengo de eso» dirá usted, pero se equivoca. Los vrittis son los pensamientos o fluctuaciones mentales responsables de nuestra actividad cerebral, esa cháchara interior que nunca cesa. La filosofía del yoga diferencia dos tipos de vrittis: los que proyectan nuestra mente al exterior y los que la dirigen hacia adentro. Los primeros son los Bahirmukha, relacionados con el mundo de los objetos, los deseos y lo social. Generan agitación, inquietud y un ansia constante (son los causantes del pensamiento circular o rumiante). Por el contrario, los Antarmukha favorecen la introspección, la espiritualidad y nos transportan a un estado de paz y alegría natural. Dicen que para convertir los vrittis ‘malos’ en ‘buenos’ se requiere de mucha disciplina y constancia, ya que hay que practicar la meditación hasta lograr el desapego, un estado que nos permite observar esos torbellinos mentales sin juzgarlos. Ahora que nos sabemos la teoría, ¿qué tal si la ponemos en práctica?
Martes 28. Guerra fría digital
Secuencia de los hechos de la última semana:
21 de enero: Trump anuncia una inversión pública de 500.000 millones de dólares en la IA, como muestra de apoyo a sus tecno-magnates.
26 de enero: los chinos lanzan DeepSeek, el competidor gratuito de ChatGPT. Se convierte en la aplicación con más descargas de la App Store.
27 de enero: Wall Street sufre un batacazo histórico: Nvidia cae casi un 17% y sus pérdidas superan los 600.000 millones de dólares.
29 de enero: el gigante asiático celebra por todo lo alto el Año Nuevo Chino. 春! Chūnjié kuàilè!
Miércoles 29. A primera vista
Entro a casa y antes de que me dé tiempo a decir hola, mi compañero exclama entusiasmado: «¡Gema, tienes que ver esto! La IA china me tiene enamorado. Le he preguntado si Taiwán es un estado soberano y me ha respondido: ‘No puedo hablar de eso’».
Jueves 30. Madre de pingüinos
Una joven compañera del trabajo: «¡Chicos, tienen que apadrinar un pingüino! Yo acabo de apadrinar a dos en el Ártico y me siento mejor persona. Se llaman Garfield y Blanquito».
Viernes 31. Binomio
Hay algo en la belleza que es poder.
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