Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El especialista

Juan Antonio Carreras Espallardo

Juan Antonio Carreras Espallardo

Policía local y criminólogo

Cuento navideño

Diez de la noche. Plaza del Cardenal Belluga. Faltan dos horas para comenzar un nuevo año, es Nochevieja y la plaza está atestada de personas que ultiman las compras en los puestos ambulantes, cenan o se preparan para recibir el nuevo año con alegría, frente a las campanadas de la adyacente Glorieta de Murcia, donde Kika Frutos ya se prepara para amenizar una nueva entrada de año.

Pero el ambiente se respira distinto, un cordón policial cerca una de las esquinas del jolgorioso lugar, junto al edificio Moneo. El subinspector Antonio Vila y el agente Juan Antonio Ortiz tratan de alejar a los curiosos que se agolpan a empujones para olisquear.

En su interior yace uno de los hombres del subinspector Carreras, miembro de la Policía Judicial de Tráfico y Homicidios. El cuerpo sin vida del agente asesinado se encuentra en posición decúbito prono. La mancha de sangre bajo su cuerpo y el orificio de entrada por la espalda a la altura de la axila derecha no se dejan ver por una manta térmica de color dorado que cubre el inmóvil cuerpo del agente Víctor Ros. Al fondo, dos agentes lloran desconsolados, son Pedro González Garre y Salvador Muñoz, compañeros de patrulla del agente finado. Por la emisora, Jiménez Barbero comunica que el juez de guardia se dirige al lugar.

Un matrimonio pasea con sus hijos, son el juez de Menores de Murcia, el Ilmo. Sr. José Ginés Riquelme y su esposa la catedrática de la Universidad Murcia en Medicina Forense, la Dra. Ana Lucas. Cuando están a punto de abandonar la plaza, la madre tira del brazo de la pequeña Teresa, que atónita pregunta:

—¿Qué pasa ahí, mami?

— No mires hija, ha muerto un policía.

—¿Qué es un policía? —responde incrédula la menor.

— Hijita, un policía es una persona que no entiende de horarios, duerme poco y mal, una persona incomprendida que hace su trabajo por el bienestar de los demás. Un policía es una persona que no está con su familia todo el tiempo que él quisiera, que se pierde los momentos más importantes de sus seres queridos, una persona que lleva un uniforme y se transforma, solucionando milagrosamente problemas que cualquiera de nosotros no tenemos valor a afrontar. Un policía es una persona que por el hecho de llevar ese traje y esa placa está sometida a insultos y desprecios de la sociedad, una persona que tiene muchos trastornos de alimentación y de humor debido a sus horarios tan raros. Es al que todos los que lo critican no dudan en llamar cuando su culo corre peligro. Todo eso y más es un policía y según cuentan ahora, éste ha sido asesinado por la espalda por un atracador.

Ha muerto un hombre de los buenos, un protector de nuestros derechos, ha muerto un hombre del subinspector Carreras.

De repente suena el teléfono móvil del policía fallecido. Carreras, con la cara desencajada en este duro trance que le había tocado soportar la última noche del año, que había escuchado con detalle la historia que la niña acaba de oír de la boca de su madre, se dirige al cadáver y saca el teléfono de su compañero Ros. Es un WhatsApp de su hijo, que textualmente dice:

— Ya son las diez y media papá, hoy me prometiste que salías de trabajar a las diez y que íbamos a pasar la Nochevieja juntos, mamá, tú y yo, te estamos esperando, quiero enseñarte el regalo que me ha hecho mamá, un súper juego para la consola, estoy deseando que llegues para jugar la primera partida contigo. No tardes anda. Te quiero mucho papá.

Las lágrimas de Carreras rompieron el bullicio de la gente y su llanto quebrado se hizo notar en el silencio que inundó la plaza durante unos segundos. El subinspector se puso en cuclillas y mirando fijamente a los ojos de la niña y de reojo a sus padres, le dijo con ternura:

— Ser policía es algo que el que no lo es nunca lo podrá entender, pequeña, por mucho que lo expliquemos una y otra vez. Somos tus amigos siempre. Anda, ve con tus papis a celebrar el Año Nuevo, que ya quedan pocas horas... Ah, y pórtate muy bien que vienen los Reyes Magos dentro de poco.

Feliz Año Nuevo a todos aquellos que puedan celebrarlo. Yo este año lo celebraré con las personas que más quiero, con su compañía, dando gracias por poder hacerlo, ya que no todos los años se puede. En otras ocasiones lo celebro con mi otra familia, la de armas, a los que mando un fuerte abrazo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents