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Opinión | Horizonte de sucesos

La ‘Academia Europa’ de Luis Leante

El caravaqueño rescribe a su manera el mito de Teseo y Ariadna en una obra con más de veinte años que se recupera ahora

El escritor Luis Leante ha cosechado muchos éxitos a lo largo de su carrera, con premios como el Alfaguara o el Edebé de Literatura Juvenil. Ha escrito más de diez novelas. Academia Europa se publicó hace ya veinte años, y ahora es recuperada con acierto por M.A.R. Editor.

Leante rescribe el mito de Teseo y Ariadna desde una perspectiva contemporánea, ejercicio mitológico-ficcional que ya han practicado otros autores como Cunqueiro, Carlos Fuentes, Cortázar o Borges, por nombrar tan solo algunos de tantos. Aquí Teseo es el narrador protagonista, y el laberinto una decrépita academia en la que un día, todavía joven, entra acuciado por necesidades económicas. En busca de un empleo, el estudiante de Filología, accede a trabajar de docente en la Academia Europa bajo unas pésimas condiciones. Allí conocerá a la enigmática Ariadna y se verá envuelto en una tela de araña de amor, deseo, poesía, compromisos, noches de alcohol, pasión y atracción de la que difícilmente podrá escapar.

La academia es un lugar claustrofóbico, un laberinto que recuerda más a los desasosegantes espacios kafkianos que al dédalo mitológico, en el que nuestro héroe pierde el sentido del espacio y del tiempo. Es la Academia Europa una maraña de pasadizos oscuros y siniestros, una madeja de pasillos mal iluminados y de ambiente opresivo que envolverá a nuestro sufrido héroe. Porque a medida que pasa el tiempo, el hilo de Ariadna comienza a tejer una suerte de red emocional que no le permite respirar. Ariadna es la esposa de Segundo Segura, el director de la Academia, una suerte de Minos trasnochado y paternal, mayor que ella, que en realidad lleva una doble vida más allá de los muros grises de la academia y de las apariencias. También pueblan el laberinto-academia Pasífae, la madre de Ariadna, y Egle, la díscola adolescente hija de Ariadna y Segundo Segura, una lolita inquieta y lasciva que hará que la vida de ‘Teseo’ se bifurque aún más en los pliegues sinuosos del deseo, la lujuria y el descontrol.

Aunque el símbolo de la novela es el laberinto, su narración, al final resulta ser circular. Porque el relato terminará donde mismo comenzó, cerrándose un círculo inevitable, profético. Además, como si un dios juguetón moviese los hilos del destino y la rueda del tiempo, todos los pasos que nuestro desdichado protagonista ha vivido, se habrán de repetir. En un sucesor. En su propia hija, en su esposa, en una simetría horrorosa de la realidad. Prosiguiendo el destino de estos seres y su historia in aeternum.

La Academia Europa es un laberinto físico y mental. Pero también una rueda en el que las vidas de aquellos que allí habitan parecen destinadas a repetirse una y otra vez, eternamente, en el tiempo.

Luis Leante en esta novela demuestra un dominio absoluto del lenguaje y una capacidad apabullante para narrar una historia con rigor. Es un relato preciso, que funciona como un círculo perfecto.

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