Opinión | Entre letras
Javier Díez de Revenga
Victoriosa sobre los dioses
Rosario Guarino publica con La Fea Burguesía un intenso poemario titulado ‘A hombros de gigantes’
Rosario Guarino (Barcelona, 1968), escritora, latinista, estudiosa y emprendedora cultural, acaba de publicar A hombros de gigantes, que ha editado La Fea Burguesía en su colección de Poesía. Un poemario intenso que quiere afirmar el valor que impulsa energía a su existencia como escritora y como pensadora, la denominada tradición clásica, que ha fortalecido su vida y ha enriquecido su existencia. Surge con fuerza su palabra poética en un poemario visitado por historias de la Antigüedad y recalado en las palabras de los clásicos, pero sobre todo en las leyendas de los dioses paganos y de los hombres y mujeres a los que dominaron. Esta sería la «fermosa cobertura» a la que se refirió el marqués de Santillana para envolver un libro de pasión, de naturaleza, de amor y sobre todo de vivencia de sus episodios con intensidad, espacios para la vida, espacios para el gozo y la dicha, espacios también para la reflexión.
Todo para contener la filosofía que se anuncia en el título del libro y que Guarino explica muy bien en unas clarificadoras, aunque innecesarias, palabras preliminares, cuando analiza la importancia en nuestras vidas, por lo menos en las vidas de tantos lectores filólogos en el sentido más etimológico de la palabra, de la tradición clásica: «en el bien entendido de que, por mucha luz que pretendamos arrojar sobre nuestros precedentes, siempre estaremos a su sombra, como enanos a hombros de gigantes, espero haber sido capaz de recoger en estos poemas una mínima parte de la ubérrima herencia cultural grecolatina».
Pero el libro es mucho más. Es un canto a la vida, es una exaltación del amor, es una representación de lo que Jorge Guillén llamó la felicidad atmosférica, cuando descubrimos en esos espléndidos poemas, en endecasílabos o en hexasílabos impecables, tan bien construidos y acompasados, latidos de existencia, representaciones del amor y del placer, y exaltación de los sentidos en la pasión de los encuentros, de las ausencias: sensaciones y sentimientos, voz, tacto, calor, besos… surgen en el recuerdo frente al olvido mientras que, indagando las fuentes, a través de miles y miles de eslabones, lo que se surge es un profundo mar de azules letras «olvidando mi cuidado».
Cuenta Charo Guarino en este libro con prologuistas de gran lujo, Ruth y Michael von Albecht, maestro él legendario de la filología clásica que, desde Heidelberg, tan próximo estuvo siempre a estas tierras. Y explican ellos muy bien, como no podía ser de otro modo, lo que en este libro de Charo Guarino ocurre, cuando señalan, entre otras muchas cosas, que «la palabra poética captura hasta la experiencia de la fugacidad de la vida humana, agarrando los brevísimos momentos de la felicidad». Y ponen como ejemplo, Ringkomposition /Composición en anillo, para señalar que en la reiteración inicial y final de un verso («hermoso fue el haberte conocido») se concentra todo el sentido de la posesión del amor y el temor a la fugacidad de la vida. Asuntos de una clasicidad abrumadora que cobran en este hermoso libro nueva vida y sentido aún más profundo.
Hay en sus páginas poemas excepcionales, antológicos. Uno de ellos es Malum granatum, un poema dedicado nada menos que a la flamígera granada, fruto obsesivo y atrayente donde los haya, de más que rica tradición no solo clásica sino también moderna (Valéry, Juan Ramón Jiménez, Guillén, Lorca, Hinojosa, Hernández), aquí descubierta tentando y venciendo a Perséfone en los infiernos. Pero lo interesante es, además, que la palabra poética surge creando esplendor y manifiesta pasión y exaltación de la naturaleza y de la vida: «pues, de todas las frutas / solo a ti se permite / vestigios conservar de lozanía, / aun, cuando, atrás dejada / tu juventud temprana, / te veas convertida / en fruto carmesí, / espléndido y rotundo».
Bienaventurada sea quien ha tenido la fortuna conjuntar, entre historias y mitos, leyendas y nombres eternos, multitud de historias que han creado representaciones de un universo propio, existencias de cada día que han ido forjando, en la pasión por lo antiguo, espacios de reflexión que han servido para eternizar momentos estelares del amor, pero también para extraer del mundo de los recuerdos aquellos momentos indelebles de la vida, esos que han permanecido con la escritora hasta el presente y que han merecido ser eternizados por su palabra viva y palpitante. Porque lo que es indiscutible es que Rosario Guarino ha culminado en este libro su pasión por la escritura, su devoción por la palabra (filóloga al fin) y sobre todo su fe en la vida, en la luz y en el amor, tan ricamente presentado y presentido en este libro excepcional.
Suscríbete para seguir leyendo
- Multas entre 300 y 900 euros después de rellenar el depósito de su coche con gasolina 95 tras el encarecimiento del litro: la Guardia civil ya extrema la vigilancia
- El mítico Bar Culturas de Murcia sale a la venta por una millonada: un oasis en plena huerta
- Herido al caerle encima un balcón cuando se bañaba en la piscina de un hotel de La Manga
- Un abogado captura a un ladrón que apuñaló en la cara a un viandante para robarle en Murcia: 'Iba lleno de sangre y me sacó un cuchillo
- El galáctico pretendido por Real Madrid, Atleti y Barça se lo acaba llevando la UCAM en pleno culebrón del mercado
- Investigado el pedáneo de Alquerías por la muerte de la niña electrocutada en una atracción de feria
- Los nombres propios del liderazgo empresarial de la Región
- Avanza la futura estación de autobuses de El Carmen: Inician los sondeos para su construcción