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Opinión | Sol y sombra

¿Progresistas?, ¿conservadores?

Cada vez que la confusión de la estupidez política nos invade, me gusta traer a colación la frase que Ortega escribió en el prólogo a la edición francesa de La rebelión de las masas. Aquello de «ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para seguir siendo un imbécil»

Isabel Perelló, nueva presidenta del CGPJ.

Isabel Perelló, nueva presidenta del CGPJ. / CGPJ / Europa Press

Parece ser que los vocales conservadores del Consejo General del Poder Judicial han aceptado de presidenta a una jueza progresista como mal menor para evitar una alternativa más inquietante, sujeta al control del Gobierno. Muchas veces, y esta es una de ellas, me pierdo en la terminología. En los tiempos que corren no acabo de entender del todo en qué consiste ser progresista o conservador, en este caso, además, cuando se trata de magistrados. Lo que en realidad habría que buscar es que estos actuaran con la suficiente independencia para facilitar el equilibrio entre los poderes sin ninguna contaminación. 

¿Progresistas?, ¿conservadores? Se trata de conceptos difusos igual que, puestos a interpretarlo, han acabado siendo la izquierda y la derecha. Cada vez que la confusión más propia de la estupidez política nos invade, me gusta traer a colación la frase que Ortega escribió en el prólogo a la edición francesa de La rebelión de las masas y que ya es historia de la eternidad. Aquello de «ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para seguir siendo un imbécil».

En cuanto al progresismo de simple enunciado, ya no digo de salón, del que tanto presume la izquierda hasta el punto de apropiárselo en exclusiva, vemos demasiados «progresistas» decididos a combatir el derecho a la igualdad de los españoles concediéndoles a unos los privilegios que a otros les niegan. Pactando, también, con xenófobos y supremacistas. ¿Qué tiene de progresista aprobar una amnistía que distingue a los ciudadanos ante la ley? ¿O un concierto, como el pactado con ERC, que rompe con la solidaridad territorial? El conservadurismo tampoco es lo que era, tan pronto se nos muestra como una filial socialdemócrata, como emergen de él los fantasmas más retrógrados o ultras. 

Isabel Perelló, la nueva presidenta del CGPJ, cuyo talante y profesionalidad todos elogian, no sé lo que tiene de progresista o conservadora, cabría esperar de ella la mayor exigencia de un juez: su independencia.

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