Opinión | Verano al fresCCOO

Enrique Bruna Ros

Los precarios convenios del campo en la Región de Murcia

En el sector agroalimentario de Murcia hay una multiplicidad de convenios colectivos regionales que regulan a pequeños paquetes de trabajadores y ello hace imposible defender adecuadamente sus intereses

Foto de la manifestación de tractores en Murcia, a principios de año.

Foto de la manifestación de tractores en Murcia, a principios de año. / Juan Carlos Caval / LMU

A principios de año asistimos a las protestas de los agricultores españoles que tenían una serie de reivindicaciones ante la problemática que la agricultura lleva arrastrando muchos años. La imagen prototípica era la de las tractoradas que invadieron las calles y carreteras de España. 

Poco se habló entonces de las personas que trabajan para esos agricultores: los jornaleros y jornaleras, trabajadores y trabajadoras que vemos laborando campos y almacenes cuyos intereses representamos en Comisiones Obreras: los más sufridos, las peor pagadas. Hombres y, sobre todo, muchas mujeres; personas españolas y, sobre todo, muchas inmigrantes. Un colectivo sobre cuyas manos y cuerpos recae el trabajo de un sector fundamental en la economía nacional y mucho más en la regional. 

¿Cómo vive esta gente? ¿Qué convenio colectivo regula sus condiciones de trabajo? Muchas veces me preguntan cómo va el convenio del campo murciano, así, como si hubiera uno solo. Y una de las primeras cosas que deben conocerse es que en el sector agroalimentario de la Región de Murcia hay una multiplicidad de convenios colectivos regionales que regulan a pequeños paquetes de trabajadores y ello hace imposible defender adecuadamente sus intereses. Aquí en Murcia hay uno y a veces dos convenios colectivos por cada producto hortofrutícola. Hay un convenio colectivo agrícola, forestal y pecuario que regula a 25.000 trabajadores y que se negocia entre las patronales COAG y Asaja y los sindicatos CCOO, UGT y Redes. Pero ese es distinto al convenio colectivo de empresas cosecheras de tomate, que regula a 15.000 personas. ¿He dicho convenio del tomate? Hay, además, otro diferente que regula las condiciones de las 2.500 mujeres y hombres que se dedican al manipulado del tomate en almacenes. Ambos convenios los negociamos con Proexport. Hay un convenio para los recolectores de fruta y otro diferente para el manipulado de la fruta que negociamos con la patronal Apoexpa. En esta Murcia tan limonera hay dos convenios del limón: el de los recolectores de cítricos en campo (8.000 personas) y el del manipulado de agrios en almacenes (2.500 mujeres principalmente) que tenemos que negociar con la patronal Ailimpo. También hay un convenio colectivo del deshuesado de la oliva, otro de frutos secos, uno de especias y otro del pimentón. Hay también uno de conservas vegetales. En el mundo ganadero hay un convenio de cárnicas, otro de mataderos de aves y conejos y otro de granjas avícolas, incomprensiblemente. 

Tanta multiplicidad de convenios colectivos agroalimentarios, un fenómeno que empezó en los ochenta como estrategia patronal para subdividir y precarizar las condiciones de trabajo de sus plantillas, ha traído consigo que sea muy difícil mejorar los salarios de colectivos tan fragmentados de trabajadores. Y ahora, treinta o cuarenta años después, la ciudadanía de la Región de Murcia se pregunta por qué cobran tan poco las personas que trabajan en un sector económico, el agrario, del que esta Región tanto presume. 

Antes de 2018, los salarios del sector estaban por encima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI): esto era así porque el SMI era, hasta ese año, muy bajo. Desde 2018, y con el advenimiento del Gobierno de coalición, las sucesivas subidas del SMI de todos estos años han escalado por encima de los obsoletos salarios de esos convenios. Sí, la mayor parte de las personas que trabajan en la agricultura de la Región de Murcia han acabado todas en el SMI, por mucho que el Gobierno les haya subido el salario, los del campo murciano siguen siendo los trabajadores peor pagados de este país.  

En diciembre de 2020 los sindicatos CCOO y UGT convocamos una jornada de huelga que denunciaba esta situación. Pudimos, tras esa movilización, firmar y mejorar levemente las condiciones de trabajo de algunos convenios. Pero uno se resiste. Precisamente el que tenemos que negociar con dos de las patronales que tanto protestan con sus tractoradas que defienden al final intereses empresariales, COAG y Asaja: el convenio colectivo agrícola, forestal y pecuario de la Región de Murcia es el que más años lleva sin negociarse. 

Esas patronales se resisten a adaptar los salarios desde 2018, negándose a incluir en las tablas los respectivos SMI desde entonces. El SMI actual es de 1.134 € en 14 pagas. Las personas que trabajan en el campo cobrarían como máximo 15.876 € al año, eso si trabajaran los doce meses, cosa rara en un sector en el que predomina el trabajo en campañas y los fijos discontinuos que trabajan la mayor parte de ellos entre seis y nueve meses al año solamente. ¿Alguien cree que ese es un salario alto o digno?

Todo ello nos lleva a los tres sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT y Redes) a una movilización este 12 de julio ante las sedes de las patronales murcianas COAG y Asaja con el objetivo de que asuman la nueva realidad salarial de este país y pongan al día de una vez un convenio tan precario como el agrícola, forestal y pecuario, porque ya es hora de cerrar este capítulo.

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