Opinión | Olvido y memoria

Juan Bautista Sanz

La sonrisa apagada de Chipola

Joaquín García 'Chipola', en su estudio pintando.

Joaquín García 'Chipola', en su estudio pintando. / L.O.

«Ha muerto Chipola», se me ha comunicado. Dicho así parece un caso mas de la lamentable consecuencia de la vida. Apagar la sonrisa de un comunicador tiene un valor añadido a la tristeza de nuestro piloto automático que procura salvarnos del impacto de la nueva mala noticia. Es una impresentable noticia, una mas de las que nos van acechando a diario y de las que ya, cada vez peor, tratamos de asumir.

Joaquín García Abellán, Chipola para el público del dibujo, la ilustración, el cómic o la viñeta, tiene un amplísimo recorrido en el gran oficio de acercar la ironía o la denuncia mediante sus trabajos en cualquiér técnica elegida para ello; le conocí en el taller de publicidad de Ekipo, junto al maestro de maestros, Baldomero Ferrer, Baldo, quien guió los pasos de nuestro querido Joaquín, abierto y decidido desde bien pequeño, a la aplicación artística; en su familia hubo practicantes del arte de la línea, lo que fomentó su vocación temprana. Pero mi descubrimiento más importante fue cuando vi una de sus exposiciones donde nos encontramos con el alma de un pintor que, interpretando el mundo real, incluso hostil, trataba de mejorarlo afeándonoslo a la cara y tratando de mejorar el suyo propio interior.

Personajes con vida y música se enfrentaban en la ocasión, en un espejo vital de denuncia y llamada de atención. Ha sido muy buena su obra en el continente y en el argumento social lleno de miedos. El artista molinense trabajó en su exitoso proyecto de Contraplano, líder durante tiempo en comunicación; su apodo es producto de ser autor de la Historia de la familia Chipola, que dibujó para la prensa local, La Verdad y La Opinión; a nivel nacional, El Jueves. Fue un imprescindible de la viñeta, en la tira cómica y el chiste, con sorna y sonrisa implícita. Hago repaso en la memoria y encuentro trabajos magníficos de su mano; aquella baraja huertana iluminada de gracia y murcianía; aún este análisis y certeza, insisto en mi creencia de que se nos ha ido un pintor singularísimo en sus propuestas, que fueron claros intentos de abolición de la ceguera espiritual del espectador avisado.

Chipola -amigo Joaquín- nos ha dejado con un nuevo vacío en nuestra contabilidad fraternal; joven de edad, frecuente niño terrible en sus historietas, siempre adulto en su humanidad, de valencia y nacencia. Hacía 74 años de vida, de lucidez y buenas maneras. Aquel muchacho con resplandor se nos ha ido dejándonos una obra y un recuerdo inmarchitable de su bonhomía. Tenemos una cita para reencontranos en el paraíso dibujado y prometido.

Joaquín García Abellán, Chipola fue velado en el Tanatorio de la Consolación de Molina de Segura durante el sábado 6 de julio.

Hoy, 7 de julio, a las 11 horas, habrá una misa.

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