Opinión | Noticias del Antropoceno

El silencio de China

En los últimos días estamos asistiendo a una frenética actividad internacional con la invasión de Ucrania como telón de fondo. Este país europeo consiguió reunir en Suiza a un conjunto de países, más de ochenta, que apoyaron un comunicado final apoyando una solución para la guerra que pase necesariamente por el respeto de las fronteras reconocidas internacionalmente previas a la invasión. Fue muy significativo que países como Brasil e India no firmaran la declaración final, y que el presidente Joe Biden ni siquiera asistiera al evento, al igual que su homólogo chino. En cualquier caso, que un número tan significativo de países apoyen a Ucrania no es un tema baladí.

En otro escenario, hemos visto cómo Rusia y Corea del Norte han estrechado lazos prometiéndose ayuda militar mutua e, incluso, firmando un tratado de defensa en el mismo sentido. Dado que Rusia es una gran potencia nuclear y que el régimen norcoreano aspira a serlo en mayor medida que la actualidad como garantía de supervivencia de su disfuncional monarquía hereditaria comunista, no es de extrañar que Estados Unidos, Corea del Sur o Japón hayan expresado su alarma por esa profundización de la alianza entre dictadores.

La pregunta del millón es cuál es la actitud de China ante ese mismo estrechamiento de alianzas. Precisamente este país fue el que, enviando un millón de soldados a luchar contra la alianza occidental que estaba a punto de borrar del mapa a Corea del Norte, que previamente había intentado lo propio con Corea del Sur, evitó que eso sucediera. Y posteriormente ha utilizado a la dictadura norcoreana como espantapájaros para asustar a Occidente y hacerse aún más imprescindible si cabe en el contexto del equilibrio de poder asiático. Un equilibrio de poder que Kim-Jun-Un y Vladimir Putin amenazan con alterar al establecer una relación militar y política tan estrecha.

El silencio de China estos días es un gesto (o falta de él) muy significativo. No parece acorde con la vanidad de Xi-Jin-Ping que se quede indiferente ante el hecho de que sus marionetas preferidas se tomen tantas libertades, incluyendo en ellas también la visita a Vietnam, un país que tiene una relación tradicional de amor odio con su gigantesco vecino del norte.

No habría que descartar que, entre tanto gesto de amor eterno, los personajes de esta historia estén afilando sus cuchillos detrás de la tramoya.

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