Opinión | La hoguera

Juan Soto Ivars

Robando un vídeo contra el robo

C orre por las redes y los wasaps y todo cauce imaginable, más bien galopa, un vídeo de cámara oculta. En un bar, el camarero da la cuenta a los parroquianos con 20 euros de recargo porque otro cliente se escaqueó sin pagar. Los clientes se indignan, discuten, se ofenden, y el camarero, con mucha pachorra, les dice que el bar funciona así. Salen unas letras: «Si no dudas en reaccionar ante una situación injusta como esta, ¿por qué no te indigna pagar lo que otros han malversado o robado?». Y luego se destapa la cámara oculta, la gente se ríe y viene un lema: «Tú pagas los 15.000 millones de la deuda independentista. Admítelo, eres un pringao», dice el camarero.

Pues resulta que este vídeo tan eficaz y tan viral contra el robo que supone que toda España pague la malversación del procés catalán está robado, manipulado: el original es una campaña de Oxfam contra el fraude fiscal de las multinacionales que se lanzó en 2016. Han sobreimpreso la segunda parte de los textos para cambiar el objeto de la crítica y luego cortado las palabras del camarero. La práctica es habitual en las redes. Allí se agarra una metáfora y se convierte en otra: es el meme, que muta el sentido de cualquier mensaje, y pone a Hitler en el búnker a hablar de la Eurocopa o convierte al jurado de un reality en la sesión de control del Congreso. Si las basuras se reciclaran con la mitad de celeridad que el contenido de internet, viviríamos en un mundo sin rastro de contaminación o microplásticos.

Pero lo más gracioso no es esto, sino que el argumento se adapta como un guante. El robo no duele tanto cuando en lugar del camarero te lo aplica una gran entidad y cuando el monto no son 20, sino muchos millones de euros. Se da aquí, además, la circunstancia de que la gente potencialmente más sensible al escaqueo de las empresas a la hora de abonar al fisco está, ahora, mirando embobada el péndulo de hipnotizador que asusta a las masas con el auge de la ultraderecha mientras se acuerda desde el Gobierno la condonación de 15.000 millones de deuda catalana, se proyecta una «financiación singular» para esta región y el Constitucional de Pumpido (que es como el CIS de Tezanos) empieza con la demolición de la sentencia de los ERE. Aquella que castigó el expolio por malversación de 680 millones, cuyos responsables son miembros del partido que tumbó a Rajoy con una moción de censura que quería castigar la corrupción.

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