Opinión | Pulso político

Joaquín Segado Martínez

No permitamos que Sánchez acabe también con la solidaridad entre regiones

Cuando creíamos que este maltrato no podía ir a más, Sánchez y el PSOE nos vuelven a sorprender. Ahora, con una modificación del sistema de financiación que supone el reconocimiento de una financiación singular para Cataluña

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Eduardo Parra / Europa Press

En el Debate del Estado de la Región, que celebramos la semana pasada, ha vuelto a ponerse de manifiesto el contraste entre dos modelos: el de Fernando López Miras, basado en la libertad y en la búsqueda del acuerdo, cuyo objetivo es la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de la Región; frente al de Pedro Sánchez, basado en el intervencionismo y el fomento de la confrontación y la división, con un único objetivo, muy diferente al nuestro: mantenerse en el poder a costa de lo que sea.

Por desgracia, también se plasmó la falta de acuerdo entre los partidos políticos con representación en la Asamblea regional para solicitar unidos algo tan importante y vital para la Región como es la reforma del modelo de financiación autonómica. Es lamentable que ni PSOE, ni Podemos, ni tan siquiera Vox, hayan respaldado nuestra propuesta de resolución para reclamar al Gobierno de España un sistema de financiación justo y equitativo, máxime en unos momentos en los que Sánchez pretende conceder más privilegios a Cataluña a cambio de seguir conservando el sillón de la Moncloa.

Son muchos los años que llevamos reclamando la reforma del modelo de financiación autonómica, que consideramos urgente e imprescindible para la Región de Murcia. Lo hemos recordado en innumerables ocasiones: somos la comunidad peor financiada de España, con 726 euros menos por habitante que la mejor financiada. 

Hoy en día, cualquier habitante de cualquier comunidad autónoma dispone de más recursos para pagar la sanidad, la educación, las políticas sociales o sus infraestructuras que un ciudadano de nuestra Región. Pero cuando creíamos que este maltrato no podía ir a más, Sánchez y el PSOE nos vuelven a sorprender. Ahora, con una modificación del sistema de financiación que supone el reconocimiento de una financiación singular para Cataluña, así como una quita de deuda, que por supuesto afecta de manera directa a nuestra ya injusta financiación. 

Desde luego, cuando los socios de Sánchez utilizan la palabra ‘singular’ no lo hacen pensando precisamente en las demás comunidades autónomas de España, sino solo en una.

Cabe preguntarse si los socialistas de la Región de Murcia, y los demás grupos que tampoco apoyaron nuestra propuesta de resolución, están de acuerdo con que se privilegie a una comunidad autónoma sobre las demás. Si creen justo que el Gobierno catalán reciba más fondos que el nuestro para mantener nuestro sistema sanitario; o para luchar contra la pobreza; o para ejecutar sus infraestructuras, mantener sus carreteras o construir sus autovías; o que los niños catalanes reciban más fondos para su educación que uno de Lorca o de Molina de Segura.

Y es que, en el caso de la Región de Murcia, la injusticia de esta nueva propuesta de Sánchez para contentar a sus socios independentistas es mayor, porque nosotros estamos padeciendo la infrafinanciación durante mucho tiempo y en mayor medida que nadie. 

En realidad, Sánchez está dispuesto a desviar nuestros recursos para dárselos a prófugos de la Justicia, a aquellos que se han saltado la ley de manera sistemática. El PSOE, después de quebrar el principio de igualdad con la ley de amnistía, amenaza ahora con echar por tierra el principio de solidaridad entre regiones

No vamos a permitir más desigualdad. Defendemos un cambio del sistema de financiación, pero no para ayudar a los más ricos y perjudicar a los que menos tenemos. El presidente López Miras lo va a hacer en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Ojalá cuente con el respaldo de todos los representantes políticos de los ciudadanos de la Región, en defensa de los intereses de nuestra tierra.

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