Opinión | Limón&Vinagre

Imanol Arias: Cuéntame... que Hacienda somos todos

Nos gustaba tanto Imanol, así a secas, sin apellido de tan conocido. Otro tipo simpático que se nos cae del pedestal. Otro campechano, que en lugar de contribuir mucho porque gana mucho opta por buscar atajos para que su dinero no acabe en la caja común

Imanol Arias, antes de comparecer ante el juez por el caso Nummaria, el pasado 11 de junio.

Imanol Arias, antes de comparecer ante el juez por el caso Nummaria, el pasado 11 de junio. / Antonio Gutiérrez / Europa Press

«Es que Antonio, hijo, qué has hecho…». Me veo a mí misma poniendo la impaciente voz de Merche cuando su marido la sorprende con alguna de las suyas. Pero el cabeza de la familia Alcántara ya no está en la serie Cuéntame cómo pasó, que ha narrado durante 23 temporadas la peripecia de todo un país desde la dictadura de Franco a la Transición y hasta el 11S, batiendo récords de audiencias y convirtiéndose en un emblema sentimental, además de la ficción más longeva de la televisión patria. Antonio, Imanol Arias, 68 años muy bien llevados, acapara la imagen de todos los noticieros. Con aplomo, tal vez demasiado dadas las circunstancias, y un amago de sonrisa, responde a la jueza de la Audiencia Nacional que le ha preguntado si reconoce los hechos que se le imputan, cinco delitos fiscales: «Sí, lo reconozco. Puede decirlo para que todo el mundo sepa lo que he aceptado. Como actor le digo que lo que quiero ahora es dejar de estar en la cabecera de este reparto... y cuanto antes». El reparto al que se refiere no es otro que el de la acusación del caso Nummaria, en el que se investiga una trama presuntamente diseñada por un despacho de abogados para ayudar a sus clientes a defraudar impuestos mediante entramados de sociedades. En el banquillo le acompañan su esposa en la ficción, la actriz Ana Duato, y el marido de esta, Miguel Ángel Bernardeau, productor de Cuéntame

Ellos siguen sosteniendo su inocencia, por lo que se enfrentan a una petición de pena de 32 años de cárcel y multas millonarias.

Atajos e ignorancia

Nos gustaba tanto Imanol, así a secas, sin apellido de tan conocido. Otro tipo simpático que se nos cae del pedestal. Otro campechano, que en lugar de contribuir mucho porque gana mucho opta por buscar atajos para que su dinero no acabe en la caja común. Total confianza en sus abogados y consejeros. Ignorancia. Ni supe ni pregunté. Así se puede resumir su declaración ante el tribunal, después de llegar a un acuerdo con la fiscalía por el que reconoció que defraudó a Hacienda dos millones de euros entre 2010 y 2014. Tras devolver esta cantidad y sus intereses de demora, cambiará los 27 años de prisión que se le solicitaban por dos que no cumplirá, pagando una abultada sanción. «Nunca pensé que fuera a ir a la cárcel», afirmó a la salida de una de las sesiones del juicio. No ha querido seguir los pasos de uno de los personajes que le han hecho famoso, el Lute, a quien encarnó en dos películas de Vicente Aranda y por el que ganó una Concha de Plata en el Festival de Donosti. Prefiere pasar página, por lo que nada más cerrar el capítulo voló en dirección a Buenos Aires, donde trabaja desde hace unos meses en la obra de teatro Mejor no decirlo, junto a la actriz argentina Mercedes Morán. En este país cuyo Gobierno abjura hoy día del Estado del Bienestar ha intentado alejarse de la presión mediática en la recta final de Nummaria, porque según ha comentado en la prensa local llegó a temer por su salud. «No era consciente de lo sucedido, pero sí responsable. Devolveré hasta el último centavo», declaró en una entrevista que recoge Infobae.

Nos fiábamos de Imanol, leonés criado en Ermua y del Athletic, embajador de buena voluntad de Unicef. De una pieza desde que el cine es cine y la tele es tele. La muerte de Mikel, Bearn o la sala de las muñecas, Territorio Comanche, Tierno verano de lujurias y azoteas, Intruso, chico Almodóvar en Laberinto de Pasiones y La flor de mi secreto. Incansable. Con Santiago Segura en Torrente 5, como Anacleto Agente Secreto o padre Sarasola en las adaptaciones de los libros de Dolores Redondo. Setenta películas, una docena de obras de teatro. Qué necesidad tenía de carbonizar su buena fama el actor admirado en Brigada Central, Anillos de Oro o Querido maestro, Medalla de Oro del Mérito en las Bellas Artes y Premio Festival de Málaga, entre otros muchos otros reconocimientos y distinciones. Un tipo comprometido y ajeno a las estridencias, que no vendía su vida privada ni en su unión y separación de la presentadora Pastora Vega, madre de sus dos hijos, un ciudadano implicado en causas justas, que daba titulares con sentido común. 

A qué venía el jarro de agua fría de ese monólogo en la Audiencia Nacional; este giro de guion inaceptable en un carrerón no hay dinero que lo pague. Acaba de llegar a los cines La bandera, la última de Imanol Arias, donde dicen que está inmenso en una historia con una herencia, dos hijos peleados y su biógrafa. Está él como para contar lo que pasó. 

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