Opinión | Pulso político

Joaquín Segado Martínez

Sánchez chantajea a la democracia

Un Gobierno que quiere invadir las competencias del Poder Judicial no es aceptable en un Estado democrático

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / Eduardo Parra / Europa Press

Pedro Sánchez recibió un serio correctivo en las urnas el 9J: perdió claramente las elecciones europeas ante un Partido Popular que consiguió imponerse por 700.000 votos, una ventaja sensiblemente mayor que en las elecciones generales de hace un año. Sin embargo, en lugar de reaccionar con un mínimo de humildad ante un mensaje tan rotundo de los españoles, no aprovechó su comparecencia en el Congreso para, por ejemplo, dar explicaciones sobre las corruptelas que le rodean y el agotamiento de una legislatura sin rumbo. Siguió en su línea de hablar del ‘fango’ y ‘la ultraderecha’ y de insultar a la oposición.

Eso sí, inmediatamente después decidió acudir a los platós de TVE para someterse a una entrevista que no le planteara dificultades, como así fue. ¿Ofreció, sin embargo, alguna explicación sobre el verdadero ‘fango’ que le acorrala, esto es, el de su entorno familiar y político? ¿Mostró siquiera algún propósito de enmienda tras su derrota electoral? Bien al contrario: fue a TVE a anunciar otro asalto al Estado de derecho. En concreto, al Poder Judicial y a la prensa.

Ante los escándalos que le acorralan, Sánchez ha decidido huir hacia adelante: un presidente cuya familia, Gobierno y partido están siendo investigados por corrupción amenaza, sin ningún rodeo, con controlar a la Justicia y amordazar a los medios comunicación. Su chantaje no ha sido solo al Partido Popular; ni tan siquiera a los jueces y a los periodistas independientes. Sánchez ha planteado un chantaje en toda regla a la democracia.

Desde luego, el Partido Popular no acepta ultimátums de ningún tipo y va a estar siempre enfrente de quien pretende desguazar la democracia española, sus instituciones y sus poderes independientes. No admitimos ni órdagos, ni chantajes, ni amenazas por parte de Pedro Sánchez, que se ha convertido en un peligro para la independencia judicial y, con ello, también para la democracia.

Si Sánchez quiere asaltar el Consejo General del Poder Judicial, tendrá en contra al Partido Popular, al ordenamiento jurídico, a la Constitución, y estamos convencidos de que también a la Comisión Europea. Con nosotros, que no cuente. Somos un partido de Estado, y vamos a defender al Estado de derecho frente a Sánchez. Un Gobierno que quiere invadir las competencias del Poder Judicial, solo o en connivencia con el Poder Legislativo, no es aceptable en un Estado democrático.

Encima, el fiscal general de Sánchez persiste en intentar forzar a los fiscales del ‘procés’ a aplicar ya la amnistía a los delitos de malversación, pese a las graves contradicciones del texto y a que afecte a los principios de la Unión Europea. Pero los fiscales están dispuestos a apartarse antes de prevaricar. Y la asociación mayoritaria de jueces sale al paso de las intolerables declaraciones de Sánchez sobre el CGPJ. Afortunadamente, el Estado de derecho tiene instrumentos para defenderse.

Sánchez y sus fieles están tensando hasta el límite la cuerda del Estado de derecho español para sacar adelante la amnistía y favorecer, de forma inmediata, a sus socios. El sanchismo va a derribar todas las instituciones si no lo detenemos democráticamente.

Sánchez, después de volver a perder las elecciones, todavía es menos fiable de lo que era con anterioridad. Está al final de la escapada, aunque no quiera asumirlo. Sin leyes, sin presupuestos, sin mayoría, sin respaldo electoral y, cada vez más, sin socios. Atrincherado en Moncloa, apoyado únicamente en las instituciones y entes que ha colonizado, desde el CIS al BOE. Con un Gobierno en descomposición. 

Es hora de que lo deje, convoque elecciones y se vaya

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