Opinión | De vuelta

Carta de Sánchez

El Idiócrata nos ha escrito una carta. Ya van dos. En ella se reitera que su mujer tiene el derecho de recomendar personas y empresas al Consejo de Ministros que preside él mismo, y que este Consejo de Ministros no debe tener ningún problema en aceptar esas recomendaciones y suministrar a esas personas y empresas las subvenciones y ayudas solicitadas. Tan planteo lo ve natural y, aún más, ejemplar.

Y que ese detalle no es sino una pieza más de la campaña orquestada por la ultraderecha para quitarle ilegítimamente el poder, que él obtuvo en la urnas. Cree que su resultado en las elecciones avalará los hechos de su mujer. Votos contra sentencias, contra jueces y contra periodistas desafectos. Y está seguro, se supone, del resultado de esas elecciones. Por eso no le preocupa mucho lo que digan las sentencias intermedias. La final, la del Constitucional, la tiene segura. De ahí su arrogante carta. Yo tengo póker de ases, frente a ese full que hacéis blandir en vuestras manos. Por cierto, qué vergüenza el ágape del hermano del Idiócrata con el presidente del Tribunal Constitucional. Ya se sienten los Chávez y los Castros de España.

Otra Evita Kirschner

Me llegan noticias de un frente libre, en el que están próceres socialistas de antaño, y alguno de hogaño, para derribar a este peligroso populista que no busca sino perpetuarse en el poder. Descreo, si no empiezan por resquebrajar el partido prostituido por Sánchez. Si todo le sale bien, en la siguiente legislatura pondrá de vicepresidenta a su mujer, para apartarla de jueces de poca monta desafectos. Ya lo verán. Poco importa que, en primera instancia, salga condenada esta Begoña de ansias monetarias y de poder. Nos espera una Evita Kirschner, aupada por los sindicatos y las fuerzas populistas de paguita y manifestación orquestada a toque de corneta y banderita siempre nueva y planchada.

Entérate, juececito

La carta es una advertencia al juez: no te atrevas a condenar a Begoña, porque mis votos valen más que tus estudios jurídicos, y tu independencia judicial. Y, además, al final, haré que su figura de responsable ilegítima de cátedra universitaria sea expuesta como máximo ejemplo de mujer trabajadora en un campo hasta ahora machistamente reservado a los hombres. Y no te olvides, juez, que los votos los cuento yo, y, previamente, los ha adivinado Tezanos. No hablo a humo de pajas. Entérate, juececito de nada.

A vivir del crédito y de los dineros covid de Europa, lo llama éxito económico. También al cambalache del número de parados, que camufla con terminología inmunda, que, de estar él en la oposición calificaría de obscena.

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