Opinión | Apuntes del natural

Salmonetes y viajes a ninguna parte

No sabe nada de él

Un hombre mayor le está diciendo a otro, en la puerta de una gran superficie donde parece que está esperando a alguien: «¿Te puedes creer que no tenía ni la menor noticia de que un tal Alvise se presentaba a las elecciones o que hubiera un partido que se llamara Se Acabó La Fiesta?».

Eterno Pedro Beltrán

Esta semana Jimina Sabadú dedicaba su columna en El País al guionista, escritor y poeta Pedro Beltrán, nacido en La Unión, y al que tuve ocasión de tratar como el amigo entrañable que fue para nuestro grupo de Cartagena, compartiendo con él muchas horas de charla y compañía. Uno de sus guiones, el de la película El Largo viaje, dirigida por Fernando Fernán Gómez, ha sido y es alabado como de excepcional calidad. Además, era un hombre de una personalidad arrolladora, inteligente y divertido como pocos. Algún día escribiré un artículo largo sobre él, aunque quizás sería mejor escribir un libro. En cualquier caso, he aquí una primera anécdota de mi amistad con Pedro Beltrán.

Larga Carrera

En los ochenta del siglo pasado hice mi primera exposición en Madrid. Llamé a Pedro Beltrán y me invitó a cenar en un restaurante. Cuando llegué me encontré con la enorme sorpresa de que también estaban Fernando Fernán Gómez y su hijo, porque eran muy amigos. Fue un rato genial, todo el tiempo hablando de la vida absolutamente bohemia que llevaba Pedro, y, entre carcajadas, me contaron algo que había ocurrido hacía una semana. Pedro había tenido que ir a Barcelona a ver algo de un guion para una película y estuvo allí un par de días, pasados los cuales se quedó sin dinero. Por la mañana del tercer día, tomó un taxi para que lo llevara a la productora, pensando que allí le pagarían la carrera. Pero cuando llegó no había nadie. Entonces le dijo al taxista que lo llevara a otro domicilio donde vivía un primo suyo en Barcelona, pero tampoco estaba y el contador del taxi seguía subiendo. Desde una cabina llamó a otros conocidos sin que le fuera posible conectar con nadie. Entonces Pedro le preguntó al taxista si lo podría llevar a Madrid y respondió afirmativamente. Hicieron el viaje y llegaron hasta la casa de Fernando Fernán Gómez, llamaron a la puerta y salió Emma Cohen, la pareja de Fernando. Pedro le dijo, «por favor, Emma, paga el taxi, es que no llevo dinero». Ella tranquilamente se acercó al taxista y cuando preguntó cuánto se debía el otro respondió que algo así como 24.000 pesetas. Fernán Gómez se mondaba de risa al colaborar en la narración del ‘viaje a ninguna parte’ de Pedro Beltrán.

Hay que mantenerles

Es absolutamente fundamental que las becas de comedor se mantengan en verano. Falte para lo que falte, y tenga que hacerse lo que sea, abrir comedores escolares o cualquier otra acción que sea necesaria. La Consejería de Educación no puede consentir que alumnos y alumnas escolarizados no tengan posibilidades de alimentarse bien por falta de recursos en las familias. Es que es inaceptable.

English Spoken

Una señora a mí, en la calle: «Pog favog, ¿la catedal de Mugsia?». Y entonces, en un inglés cojonudo le respondo mostrándole el camino. El marido, un hombre con la piel roja como un salmonete, me mira con cara de no poder comprender que alguien de aquí conozca su idioma, y me dice: «Muchas gasias, amigu».

Preparado para todo

Jaime Lorente, el actor murciano, ha terminado de rodar la serie que han hecho sobre aquel grupo tan curioso de los abanicos, las ropas con hombreras gigantescas, Locomía. Cuando llegó al rodaje, el director le dijo que profesionales de la danza lo iban a doblar en los bailes. Él les respondió que no hacía falta, que iba a bailar y también a cantar. Aparte de que el muchacho es un actorazo, es que en la Escuela de Murcia donde se formó las cosas se han hecho bien siempre.

Comedia de baja calidad

Esta semana he intentado ver en las plataformas varias comedias españolas recientes. Todas espantosas. Bien es verdad que están valoradas por los críticos poniéndolas de pena, pero a mí me gusta ver el cine español. Y, nada, que no hay manera. Anoche lo intenté con otra que parecía ser un poco mejor, pero, como no entendía nada de lo que decían los actores, porque no vocalizan y no tenía subtítulos, la tuve que quitar. Creía que yo era el único que no me enteraba de lo que hablaban en estas películas, pero resulta que aquí ve las películas españolas en la tele con los subtítulos para sordos activados muchísima gente. Y las habrá buenas, las comedias españolas recientes, pero yo no las encuentro.

Está palido

Una mujer en la carnicería señalando una cinta de lomo de cerdo: «No me pongas de ese trozo que tiene mal color».

Suscríbete para seguir leyendo