Opinión | El ojo crítico

Fernando Ull Barbat

Sí, pero no

Centrado en la persona de Pedro Sánchez y en su familia, el Partido Popular ha abandonado de manera definitiva tratar los temas que de verdad interesan a los españoles

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una imagen de archivo.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una imagen de archivo. / EFE

Las elecciones europeas celebradas hace unos días han tenido como principal consecuencia que no han contentado a ninguno de los dos principales partidos políticos españoles ni tampoco pueden considerar su resultado como negativo. Por un lado, el Partido Popular, que presentó las elecciones al Parlamento Europeo como un plebiscito de la persona de Pedro Sánchez, ha logrado una victoria clara en porcentaje de puntos pero escasa en escaños, sólo dos más que el PSOE, pero al mismo tiempo ha visto fracasado su intento de desprestigiar al Gobierno con una derrota clara. Por otro lado, el PSOE ha obtenido un resultado casi idéntico al de las anteriores elecciones europeas, pero no ha podido evitar que el PP haya agrandado su ventaja en porcentaje de votos respecto a las elecciones generales del año pasado. Se podría decir, por tanto, que todo sigue igual. El PP con, de momento, Feijóo a la cabeza, continúa con su política de desgaste del Gobierno. Centrado en la persona de Pedro Sánchez y en su familia, el Partido Popular ha abandonado de manera definitiva tratar los temas que de verdad interesan a los españoles como son la ausencia de vivienda pública en todas las ciudades españolas, la marcha de la economía española o la renovación del CGPJ. Por supuesto, ni un solo comentario del número de afiliados a la Seguridad Social. Se ve que no interesa a los españoles. Utilizar denuncias falsas de grupúsculos ultraderechistas confeccionadas a base de recortes de periódicos y noticias tomadas de páginas web sin ningún rastro de periodismo para ejercer su labor de oposición deja a los españoles sin tener una visión crítica de la política del Gobierno.

El programa político del PP es un misterio. Ya sé que se podrá leer en algún lugar, quizá en su página web, pero no vendría mal que Feijóo explicase un día de estos qué medidas económicas, sociales y sanitarias pondría en marcha en caso de poder formar Gobierno en las próximas elecciones generales, dentro de tres años.

Para el PSOE, las elecciones europeas han supuesto un pequeño respiro. Los augurios que aseguraban que los socialistas iban a cosechar un resultado catastrófico resultaron ser erróneos. Pero al mismo tiempo el PSOE se ha convertido en un partido un poco más solo en el Parlamento español. El paulatino e inexorable declive de Sumar y Podemos, unido al ir y venir del apoyo de ERC y Junts, ha provocado que la acción de Gobierno penda de un resistente hilo, pero hilo al fin y al cabo. Tampoco ayudó al PSOE la lista electoral europea que presentaron. Nombres de desconocidos o de colocados. Se entiende, por ejemplo, que situaran a Sandra Gómez, exvicealcaldesa de Valencia, en un puesto de segura elección. Después de su fracaso en las elecciones municipales en algún lugar había que ponerla, no se iba a poner a trabajar. ¿Pero Leire Pajín? ¿Aún?

Lo más llamativo ha sido la abstención. Los españoles seguimos sin ser conscientes de lo mucho que influye en nuestras vidas las decisiones que se toman en Bruselas. Por eso la ultraderecha europea ha tenido siempre un gran interés en las elecciones europeas. Por fortuna la derecha europea es más de centro que la española. Es en Europa donde existe una derecha liberal y demócrata, incluso partidos de centro. Si la derecha europea fuera como la española, la Unión Europea sería un club privado de señoritos ultraliberales que se pasarían todo el día pensando en cómo recortar derechos sociales y ayudas a los países menos desarrollados, como España.

Por tanto, las elecciones europeas han sido positivas para el PSOE y el PP pero al mismo tiempo se mantiene la misma tónica política. El PP, con Feijóo a la cabeza, sigue instalado en la desesperación de no haber podido formar Gobierno, sin decir ni una sola palabra de economía, empleo, inversión pública o crecimiento del parque de viviendas sociales. El PSOE, después de las elecciones europeas, regresa al trabajo diario del Congreso de los Diputados donde tiene que trabajar duro para conseguir sacar adelante cualquier votación. Pero esto último no implica que España se dirija al desastre. El actual arco parlamentario es el que han decidido los españoles que han querido que la época de las mayorías absolutas sea algo del pasado. Ahora toca hablar y dialogar, ceder y convencer.

El gran tema pendiente, del que ni el Partido Popular ni los medios de comunicación que lo apoyan quieren mencionar, es la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Como el PP quiere seguir controlando a sus miembros gracias al resultado electoral que obtuvo Mariano Rajoy hace más de cinco años no piensa renovarlo, incumpliendo la Constitución Española, hasta que vuelva a tener mayoría en el Congreso de los Diputados con el apoyo de Vox. De esto es de lo que tendrían que escribir todos esos próceres del Derecho que despotrican a diario contra Begoña Gómez y un supuesto autoritarismo de Pedro Sánchez.

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