Opinión | Mamá está que se sale

¡Viva el UCAM Murcia!

Una temporada buenísima, y un partido final épico, es también una forma de ser campeón

UCAM Murcia-Real Madrid

UCAM Murcia-Real Madrid / Juan Carlos Caval / LMU

De vez en cuando digo en voz alta un deseo y va y se cumple. No me suele pasar mucho, qué más quisiera, pero se me ocurrió decir cuánto me gustaría ver la final de baloncesto (soy muy mayor para llamarle ‘basket’), y mira por dónde, aparecieron unas entradas para ver el UCAM-Real Madrid.

Había caído el diluvio universal y nos fuimos andando, pensando en la marea de coches y barrizales que habría para llegar. Un paseíto de nada. Ni los charcos a la entrada del Palacio (en los que cabía el pie entero) o en las escalinatas, ni algunos caminos intransitables en las inmediaciones disuadieron a los 7.500 aficionados que acudieron a ver a nuestro equipo. Nuestro, sí: yo también fui abonada alguna temporada que otra, aquí donde me ves. Desde luego, si quieres ver un deporte dinámico, ve a ver un partido de baloncesto. Pero en vivo, nada de tele.

Aunque aún faltaba un rato cuando llegamos, el Palacio estaba llenísimo. Las clásicas bocinas y la música de Bon Jovi, Livin’ on a Prayer, ya estaban haciendo ambiente mientras buscábamos nuestros asientos. Los jugadores entrenando en la cancha, lanzando tiros, triples o haciendo ejercicios de calentamiento, presagiaban la lucha que íbamos a ver después. Esos días de finales, de ocasiones especiales, están llenos de padres con sus hijos, de niños que van por primera vez. Es un ambiente fantástico.

Una vez en nuestros asientos, salvo una madre que estaba a mi lado con su hijo, vimos todos los sitios alrededor nuestro ocupados por lo más forofo de la hinchada roja. Ya estaban chillándole consignas (buenas) a los jugadores, y aún no había empezado el partido. Al poco vimos que todo el Palacio estaba igual. Todo el mundo vestido de rojo animando a su equipo. Es lo que tiene verlo en vivo, da la sensación de que participas, de algún modo, en el partido.

Sinceramente, aunque el UCAM ha hecho una temporada buenísima, era previsible una derrota, e incluso un efecto apisonadora del Madrid, pero nada más lejos de la realidad. Suena a tópico, pero el UCAM le habló de tú a tú al Madrid durante todo el partido. Le llegó a sacar diez puntos, e incluso nos atrevimos a soñar cuando nos fuimos al descanso ganando.

Tienes que ir a verlo, aunque solo sea para ver cómo el Palacio contiene el aliento y enmudece un instante si un jugador lanza un triple, y estalla cuando lo encesta. Sin saber cómo, tú también te levantas para ver el balón meterse, como si lo condujeras con la mirada. Es una explosión de alegría que salga la jugada y un subidón ver a los tuyos como leones, atravesando muros de dos metros, abriéndose camino hasta la canasta.

Así que, sí, perdimos, no somos campeones. Pero para un equipo como el UCAM Murcia, modesto al fin y al cabo, tutearle al Madrid y ofrecer un partido épico, es una victoria total. Y eso la afición lo agradece.

 ¡Viva el UCAM Murcia!

Suscríbete para seguir leyendo