Opinión | La balanza inmóvil

Rebelión

La OCU ha dicho que Murcia es una de las peores ciudades para vivir de España, y me rebelo porque no es así

Plaza Belluga, Murcia.

Plaza Belluga, Murcia. / Israel Sánchez

No crean que me refiero al delito de rebelión, que ni este, ni el de sedición, ni el de malversación de caudales públicos, ni el de desórdenes públicos, ni... Dios sabe los que quedan por desaparecer de nuestro Código Penal. Por eso no merece la pena ni referirse a ellos, pues ya no existen, si no que se lo digan a los jueces y fiscales que juzgaron y acusaron respectivamente en el procés, que ahora se les ha dicho que nunca existieron esos delitos y le pedimos perdón a los juzgados y condenados gracias a la ley de amnistía… Ni el camino lento que seguirá la aplicación de esa ley para los condenados por el procés, tsunami y referéndum 1-O, ni el más rápido que se prevé para los delitos y desórdenes públicos convencen a nadie, y menos a Europa, donde, según Tezanos, el PSOE sacaría tres puntos al PP, y la realidad ha sido que éste le ha sacado 4 puntos a aquél. Y pensar que, encima, cobrará dinero nuestro por su encuesta.

Me refiero a otra encuesta de la OCU, que es una organización con prestigio que ha dicho que Murcia es una de las peores ciudades para vivir de España. Y me rebelo porque no es así. Es verdad que el calor y el caos del tráfico contribuyen a ello con creces, e incluso, si me apuran, la lona que han colocado en la fachada de la catedral (ojalá pueda ser retirada antes que acabe este decenio) que además de llevar una publicidad no permitida, afea el entorno sobremanera desde el barroco al Moneo. Pero hay otra serie de cosas que frenan y contrarrestan, como es la gastronomía, sus playas, sus gentes y la comodidad de poder ir andando a todos los sitios. 

Decía que la OCU se ha basado para colocar a la séptima capital de España a la cola de las ciudades, antepenúltima, concretamente, para vivir, en una encuesta realizada a 3.000 residentes, a los que se les ha preguntado por la calidad de vida y el bienestar de las personas que en ella viven, cuestiones tales como la seguridad ciudadana, la oferta educativa y cultural, la contaminación, el mercado laboral, el coste de la vida, el precio de la vivienda, la limpieza de las calles y los espacios urbanos o la movilidad. En mi opinión, la calidad de vida en Murcia es buena. Veamos: en cuanto a la salud, la Arrixaca es de los mejores centros sanitarios del país, y si no, que controlen los trasplantes que realizan con total éxito. La educación, tanto publica como privada, ofrece una amplia gama de posibilidades y de calidad que no tienen nada que envidiar a otras ciudades. La oferta educativa y cultural, aunque es mejorable, puede ser considerada como aceptable. La contaminación, en eso sí le doy la razón a la encuesta, porque entre el calor, la falta de lluvia inmemorial y el caos circulatorio, pasear por el centro de Murcia es un ejercicio poco saludable. El mercado laboral está como en todos sitios o algo mejor si nos referimos a la oferta de hostelería en la costa. En cuanto al coste de la vida y el precio de la vivienda, es una vergüenza aquí y en todo el territorio nacional; no hay quien llegue a final de mes y nuestros jóvenes no pueden ni comprar ni alquilar una vivienda. La limpieza de calles no es para decir que somos de los peores del país. Finalmente, los espacios urbanos y la movilidad no son muy diferente a otras ciudades. Y encima somos los mejores en tenis, baloncesto, futbol sala y música. Así que, aunque no lleguemos -porque todo es mejorable- al nivel de las ciudades que dice esa encuesta son las mejores para vivir (Vigo, Zaragoza y Bilbao, seguidas de Valladolid, Córdoba, Málaga y Valencia), estamos muy cerca. Las peores ciudades, dicen, son Madrid y Barcelona. Pues qué quieren que les diga, a esta última hace mucho tiempo que no la visito, pero en Madrid no me digan ustedes que no se está bien a todo nivel, sobre todo cultural.

En fin, que me rebelo a considerar que somos de los peores del país, pues probablemente los encuestados no han vivido en Murcia, o si lo han hecho, han estado por el centro de la ciudad en verano. Así que, replanteemos la encuesta y tras darles un paseo a los encuestados por la ciudad, visitando por ejemplo la catedral, el museo Salzillo o el Casino, llevémoslos a probar nuestra gastronomía, desde la marinera hasta el paparajote, pasando por el caldero o el arroz con verdura, y después que contesten a la encuesta.

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