Opinión | Al azar

Begoña Gómez hoy preferiría no hacerlo

Imagen de archivo de la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez.

Imagen de archivo de la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez. / EFE/Jesús Diges

Es inusual que un político admita la corrupción en fase de instrucción, por lo que resulta más útil aunque menos ambicioso plantearle simplemente si volvería a hacerlo. Sin necesidad de revisar las sentencias, cuesta imaginar que el PP contratara hoy masivamente con Correa, que Rajoy nombrara tesorero y senador a Bárcenas o que el PSOE en pleno se entregara al tal Koldo. Estos desistimientos a posteriori aclaran que, si no hubo crimen, se registró una violación «de los principios de transparencia y buen gobierno». La cita corresponde a la Audiencia Provincial de Madrid, en el auto que avalaba la investigación criminal a la esposa de Pedro Sánchez.

Bajo el criterio preventivo, cabe preguntarse si Begoña Gómez se embarcaría hoy en su sorprendente hiperactividad como intermediaria o lobista, siempre al filo del Gobierno. Al margen de la exigencia probatoria del tráfico de influencias, parece lógico concluir que ahora preferiría no hacerlo, no haberlo hecho. Por lo tanto, su comportamiento «hubiera merecido activar controles administrativos previos», de nuevo la Audiencia. El presidente del Gobierno goza de enemigos poderosos en la judicatura y en los bajos fondos políticos, capaces de imputar a su esposa a seis días de unas elecciones, pero quizás se lo ha puesto demasiado fácil. Por no hablar de su carpetovetónica reacción de esposo agraviado. Trump viene condenado y se está juzgando al despreciable hijo de Biden, lo cual no obstaculizará que uno de los dos ancianos sea presidente del imperio en noviembre.

El misterio sin solución contrafactual remite a la fascinación de los líderes políticos y de sus esposas por personajes turbios a todas luces, a quienes una persona sensata no tocaría ni «con una pértiga de tres metros», en mala traducción del inglés. Los poderosos están rodeados en su vida palaciega de pelmazos insoportables, así que buscan la aventura. Hablando de perfiles aventureros, Feijóo asegura que dimitiría si se encontrara con una imputación en primer grado de parentesco. Veremos. 

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