Opinión | La Feliz Gobernación

Yolanda y el yerno de Marx

La vicepresidenta segunda ha hecho su carrera política sin partido, para que luego digan de Alvise

Yolanda Díaz.

Yolanda Díaz. / Europa Press/Contacto/Alberto Gardin

La ministra de Trabajo acudió el pasado sábado a la Feria del Libro de Madrid y se compró un libro titulado La abolición del trabajo. «Para esto es para lo que yo trabajo», celebraba, muy divertida, la ocurrencia, superponiendo paradojas: trabajar para dejar de trabajar puede ser un afán tan estajanovista y fatigoso que tal vez se lograra en el término medio de limitarse sencillamente a trabajar, aparte de que, en estricta literalidad, de conseguir tamaño empeño la consecuencia sería la derogación del Ministerio de Trabajo, lo que llevaría al paro a su titular. Porque si lo rebautizaran como Ministerio de No Trabajo seguiría siendo un trabajo.

Como Yolanda Díaz procede del PCE habíamos supuesto que era marxista, pero constatamos que es más partidaria del yerno de Marx, Paul Lafargue, autor del tratado El derecho a la pereza. Tampoco es que el suegro fuera un currante compulsivo, a pesar de los tochos que nos legó, pues vivía de lo que le pasaba Engels, quien mientras denunciaba la situación de la clase obrera en Inglaterra iba sobrado con los beneficios de la fábrica de textiles de su padre en Manchester.

Marx, sin embargo, andaba cortito de dinero, de ahí que rechazara reconocer la paternidad del hijo que le hizo a su criada, un micromachismo de nada.  

Es probable que Yolanda Díaz se leyera el domingo el libro que compró el sábado, y por esto el lunes decidió predicar con el ejemplo renunciando a uno de sus trabajos, el de líder de Sumar. Por algo se empieza. La vicepresidenta segunda ha hecho su carrera política sin partido, para que luego digan de Alvise.

Entró al Gobierno como miembro de Podemos, pero al poco se apartó de esa disciplina y se desempeñaba como en el limbo hasta que para la siguiente legislatura fundó Sumar, del que a menos de un año también se desentiende.

Cabe preguntarse a quién representaba antes Yolanda si no era a Podemos y a quién representará a partir de ahora en tan alta magistratura del Gobierno si ya no es la primera mandataria de Sumar.  

Que sí, que sabemos lo que quiere decir Yolanda cuando enarbola feliz el título del libro que compró en la feria. No pretende tanto abolir el trabajo como reducir la jornada laboral. Pero hay que sobreentenderla, porque habitualmente se explica tan raro como cuando dimite del cargo por el que no cobra.

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