Opinión | El blog del funcionario

Vox me ha convencido: el domingo iré a votar

Si tenía alguna duda, me la habéis disipado tanto vosotros como vuestro socio de gobierno en muchas comunidades autónomas y ayuntamientos

El presidente de Vox, Santiago Abascal, se reúne con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Israel.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, se reúne con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Israel. / EFE / Vox

Gracias Santiago por volver a recordarme lo importante de ir a votar el domingo. Gracias Vox, el próximo día 9 volveré a hacer un pequeño esfuerzo para que este país no se divida en dos y para que sigamos avanzando.

Os habéis convertido en una inyección de memoria para miles de personas que ya estamos cansados de ver cómo este país se puede ir a la mierda.

Cuando os he escuchado en el hemiciclo del Congreso gritar «traidores» y «corruptos» mientras las venas del cuello se os hinchaban durante la votación por la Ley de Amnistía, me he emocionado y me han venido a la memoria los resultados de las últimas elecciones catalanas.

Al igual que cuando el otro día vuestro portavoz en la Asamblea Regional negaba por enésima vez el cambio climático y decía que en el hipotético caso de que el ser humano, «el hombre», según decía el diputado Alpañez, contaminara algo, la culpa era de los pobres que no pueden adquirir electrodomésticos de alta gama, que consumen menos. Por cierto ¿Cómo queremos atraer talento a la Región si un alto dirigente niega la emergencia climática y echa la culpa a los pobres de contaminar más que los ricos?

Gracias Santiago por tener el valor de volar hasta Israel y hacerte una foto con Netanyahu e informarle de que en cuanto sea usted presidente no solo no reconoceremos a Palestina, sino que, incluso, no me extrañaría que lo nombrara hijo adoptivo de este país.

Hace unos días, cuanto te vi aplaudiendo a rabiar a Marine Le Pen, que aboga por no dejar pasar nuestros productos agrícolas por sus fronteras y favorecer, como bien sabes, a sus propios agricultores, me despisté un poco, pero cuando salió Milei, lo comprendí todo, todas las piezas del puzle encajaban. Si el presidente argentino es tu referencia, me rindo.

De verdad, Santi (permíteme que te tutee a estas alturas de este artículo de opinión), me emocioné al ver que no tuviste ni una palabra de ánimo para los miles y miles de niños y niñas palestinos que siguen muriendo acribillados unos, mutilados otros y muertos de hambre la mayoría, mientras sonreías con el primer ministro israelí. Demostraste tener un corazón fuerte, tan fuerte que creo que tiene pelos y bultos.

Nunca os agradeceré lo suficiente lo que estáis haciendo para que en este país no haya una situación pre bélica, y es que sois el pegamento que mejor une a quienes creemos que la violencia machista existe, que uno es libre de amar a quien quiera, que la eutanasia es una de las leyes más bellas y hermosas que tenemos y que la Unión Europea no es el problema, sino parte de la solución.

Gracias, de corazón, por convencerme de que es más necesario que nunca ir a votar.

Suscríbete para seguir leyendo