Opinión | El prisma

¿Qué supondría El Gorguel para Murcia? / El cántaro de la lechera

En las últimas décadas, es Murcia la región del tocomocho, donde avispados de todo el mundo vienen, cogen el dinero y corren

El Gorguel.

El Gorguel. / Iván Urquízar / LMU

«Los hechos son sagrados, las interpretaciones, libres». Así reza un viejo adagio periodístico. Sin embargo, cuando se habla de qué supondría el llamado macropuerto de El Gorguel parece que se alcanza el grado superlativo de la segunda parte del dicho, puesto que esas interpretaciones devienen libérrimas. Y, por contra, los hechos no aparecen por ninguna parte.

Esa megaconstrucción que, como se viene proclamando estentóreamente, acabaría con el paro industrial en la Región y el paro total en Cartagena, no pasa de ser una especulación, como demuestra el tiempo que la idea lleva dando vueltas sin que nadie haya sido capaz siquiera de iniciar su puesta en práctica: es imposible por razones ambientales y también económicas.

En cuanto a las primeras, lo de El Gorguel arrasaría la Sierra de la Fausilla (Zepa) con las infraestructuras imprescindibles para hacerlo útil. El puerto en sí haría lo mismo con el entorno marino de esa zona de costa, incluida en el LIC que se extiende desde Águilas a Cabo de Palos. Por tanto, la pretendida financiación de la Unión Europea o estatal nunca sería concedida. Y es sabido desde el minuto cero que la CARM no tiene capacidad financiera para afrontarla. Esto da sentido a la pregunta de qué supondría El Gorguel para Murcia, en un condicional tan irreal que la respuesta correcta es «nada».

Según vienen asegurando los propagandistas de La Idea, el macropuerto crearía entre 30.000 y 60.000 empleos y solo en primera fase de construcción sería necesario invertir 713 millones de euros. Enormes cantidades a todas luces disparatadas. Según la web del Portal de Transparencia, el 1 de enero de 2024 la CARM tenía 61.121 empleados públicos, entre personal docente no universitario (23.904), del Servicio Murciano de Salud (28.412) y de consejerías y organismos autónomos (8.805). ¿De verdad de la buena que en El Gorguel se crearía esa cantidad de puestos de trabajo?

En las últimas décadas, es Murcia la región del tocomocho, donde avispados de todo el mundo vienen, cogen el dinero y corren. Pero sin ninguna gracia. Empezó la serie con la General Electric Plastics (GEP) merced a la trafulla de Casa Grande, que costó a los socialistas el oro y el moro. Siguió con el traspaso de las plantas de La Aljorra a SABIC (Saudi Basic Industries Corporation) sin que se hayan visto los fabulosos beneficios prometidos a cuenta de la GEP. Después acaeció la pretendida resurrección de la unionense La Maquinista de Levante, con unos promotores supuestamente alemanes, pero sirio libaneses en verdad, que parecían directamente recién aterrizados desde Los Soprano. La guinda: la Paramount, que redondeó el gran éxito urbanístico de los Samper en Nueva Condomina y sus centros comerciales. Lo último, aunque no nuevo: desde hace tres décadas se agita el espantajo de El Gorguel, puerto que no se sabe qué contenedores captará.

Todo eso salió mal, aunque oficialmente no se diga o se oculte. Porque dizque lo que interesa es autovictimizarse con proyectos irrealizables, como el de El Gorguel, para demostrar lo nefasto que es el Gobierno socialista de Madrid, sin mencionar que cuando gobernó el PP de Mariano Rajoy tampoco avanzó ninguna de esas tan deseadas realizaciones.

El victimismo se convierte así en el leitmotiv de la lechera popular murciana, adaptando libremente la fábula de Samaniego, con el único objetivo de obnubilar al electorado para que crea a pies juntillas la propaganda que emana de San Esteban y de las organizaciones empresariales, fundamentalmente. En este momento, el caso es el de El Gorguel. El próximo se sabrá cuando la lechera vuelva a tropezar y hacer tiestos. Eso nos traerá El Gorguel: más lamentos jeremíacos y más insumisiones de boquilla.

Como en Cataluña, la culpa es de Madrid. Y esto último sí es una interpretación.

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