Opinión | Todo por escrito

Linkedin y mi jefe

José Ballesta es el jefe más exigente con el que he trabajado, pero junto al que más me he reído

José Ballesta.

José Ballesta.

Me acabo de abrir un perfil en Linkedin. He sucumbido a la presión de mis amigas, que también me han aconsejado que deje de usar expresiones como ‘efectiviwonder’ o ‘digamelón’ si pretendo sobrevivir en el siglo XXI. 

Haciendo un repaso por esa montaña rusa que es mi vida laboral, me ha venido a la cabeza un jefe que tuve a los 22 años. Él es una de esas raras personas que te impulsan en la vida y que saben que «solo es libre aquel que intenta hacer libres a todos los que le rodean», como dijo Fichte

Es el jefe más exigente con el que he trabajado, pero junto al que más me he reído. El más perfeccionista y resolutivo y, a la vez, con mayor predisposición a asumir riesgos. Una persona que deja hacer y respeta el criterio profesional de su equipo, que es lo mejor que se puede decir de cualquier jefe. 

Confía en las capacidades de los demás y en las suyas propias, así que no conoce la envidia ni teme el éxito ajeno; al contrario, lo celebra. De él he aprendido que los principios y convicciones son lo que nos sostienen, pero lo realmente grandioso es ser, como señaló Cernuda, «tolerante de lealtad contraria, según la tradición generosa de Cervantes». 

Mi antiguo jefe tiene una capacidad de oratoria magistral, pero escucha como nadie. Te alienta siempre a buscar nuevos horizontes, aunque eso suponga poner fin a una etapa, para abrir otra. La inteligencia y la razón forman parte de su ADN, pero lo que mejor lo define es su capacidad para soñar a lo grande, como sueñan los niños. 

Solo hay dos cosas que le echo en cara: que me hiciese trabajar algunos festivos y que cante mejor que yo en el karaoke -eso no se lo perdono-. Este jefe mío con el que he tenido la suerte de compartir más de una década de mi vida laboral, se llama José Ballesta. También es el líder de todos los murcianos, que le trasladan a diario su cariño por la calle y su respaldo masivo en cada cita electoral. 

Hay un pasaje de El Quijote que a él le gusta especialmente: «Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; la cosa más fácil, equivocarnos; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos y, sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén. Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, querido Sancho, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible». Así es nuestro alcalde.

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