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Opinión | Noticias del Antropoceno

De fracaso en fracaso hasta la derrota final

«A base de reveses, ganaron los portugueses», afirma un dicho clásico y con mucha razón, porque, en sus enfrentamientos con la España imperial, los portugueses perdieron siempre hasta que obtuvieron su independencia final (más bien su autoexclusión de un brillante destino en común) en la batalla de Aljubarrota, lo que marcó el abandono de las pretensiones unificadoras españolas. No sabemos, por otra parte, si los rusos acabarán ganando al final esta guerra en Ucrania, pero el caso es que van de derrota en derrota, aunque su eficaz propaganda quiera convencernos de los contrario.

Su objetivo primario era conquistar la capital Kiev de forma cómoda e instalar un Gobierno títere como el de Lukashenko en Bielorusia. Ese intento acabó como el rosario de la aurora ante la resistencia decidida de los ucranianos y, sobre todo, por la grave incompetencia logística de los invasores. A continuación los rusos se replegaron a sus posiciones anteriores, en las cuatro provincias limítrofes con Rusia que constituyen el puente terrestre que los une a Crimea, ya ocupada en el 2014 con escasa resistencia ucraniana y solo meras protestas formales de los países occidentales. 

El nuevo objetivo declarado era extender ese puente terrestre hasta Odesa, cegar el acceso al Mar Negro de lo que quedara de Ucrania y conectar Rusia con Transnitria, el pequeño territorio prorruso en Moldova. No solamente no lo consiguieron, sino que perdieron parte del territorio ocupado en la provincia de Jarkov, la que está más cerca de Belgorod, una ciudad rusa importante que ha quedaso expuesta a los ataques y sabotajes ucranianos.

Por último, y aunque la ofensiva ucraniana del 2023 no haya conseguido avances significativos, los ucranianos han conseguido expulsar a la Armada rusa de sus bases en Crimea y dejar de depender del acuerdo con los rusos para exportar sus productos a otros países. Eso, lo reconozcan o no los rusos, es una gran derrota estratégica para ellos, dado que el objetivo de mínimos que se plantearon siempre con la invasión era consolidar su presencia e influencia en el Mar Negro. 

Si habrá una batalla definitiva como la de Aljubarrota no lo parece, dado el equilibrio actual de fuerzas. Pero yo no me dejaría llevar por el pesimismo que predomina en este momento en los gobiernos y en la opinión pública occidental.

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