La Opinión de Murcia

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Enrique Nieto

Pintando al fresco

Enrique Nieto

Quintos, tercios y política

Óscar Puente pasa al lado de Pedro Sánchez antes de dar la réplica a Alberto Nuñez Feijóo en el debate de investidura. EF

Pues verán ustedes, yo tengo una tertulia, uno o dos días a la semana, por la tarde noche. La componemos alguna gente poco recomendable, es decir, profesionales de los medios de comunicación, pero también asisten y le dan lustre otros oficios, como un profesor universitario, un pequeño empresario ilustrado, otro profesor, este de instituto, y hasta un juez que nos honra con su presencia con periodicidad.

A veces, alguna de las parejas de estos tertulianos viene un rato, pero, en general, es un evento algo tóxico, es decir, masculino. Aunque ustedes no puedan creerlo, esta reunión de amigos comenzó hace aproximadamente veinte años. Ahora nos sentamos a una mesa al aire libre, pero en principio y durante lustros charlábamos de pie en la puerta del mismo bar al que ahora vamos. De aquellos primeros tiempos dos muy queridos amigos, Juan Redondo y Eusebio Ríos, han fallecido, pero los demás seguimos la tradición de la charla con una cerveza delante. Y quien dice una, dice dos, pero controlamos, oiga, y solo bebemos cerveza. Nada de licores espirituosos o vinarros de mala clase.

Les doy esta explicación de mi vida personal, porque quería hablarles, de nuestra última reunión, esta semana, ya acabada la primera sesión de investidura de Alberto Núñez Feijóo. Por supuesto el tema de la tertulia fue el debate y las actuaciones y reacciones de los distintos políticos que nos representan en tan magna Casa. Allí, cada uno dimos nuestra opinión, unos más corta y otros más larga, porque es bastante común que algunos de los asistentes nos enrollemos de mala manera y extendamos nuestros párrafos hablados hasta que alguno da señales de sueño profundo o protesta porque quiere meter baza.

Es menester que sepan que esta noche del miércoles había un partido de fútbol que ganó el Madrid. Esta cuestión es importante porque dos de los asistentes, bastante de derechas ellos, si pierde el Madrid, se ponen insoportables, duros como el pedernal o llorosos como tiernos infantes. Ambos madridistas opinaron de inmediato que Feijoo había estado entre bien y muy bien, que había demostrado cuajo y calidad y que obviamente el debate lo había fortalecido. Esta idea fue rebatida de inmediato por alguno de los rojeras asistentes a la tertulia, que, con una cerveza en la mano, dijeron que el líder del PP estaba frito por tener que llevar sobre la chepa a su socio Vox y que está lavándole la cara a los de Abascal como si la llevaran sucia, que eso no es verdad.

Defendieron las izquierdas presentes la actitud del PNV –por más que sea un partido de derecha total – en el sentido de que con Vox ni a misa. De inmediato, las derechas presentes se refirieron a Bildu y a sus manos manchadas de sangre. Un tertuliano rojo, también a veces tildado de meapilas, quiso poner un poco de paz en este debate diciendo que siempre se ha luchado para que los partidos independentistas que mataban dejaran de hacerlo y se incluyeran en el sistema, defendiendo sus ideas en los parlamentos, como ha ocurrido con ETA, y puso como ejemplo el caso irlandés, donde el IRA asesinó a un montón de gente y, sin embargo, ahora está en las instituciones y hasta gobiernan. Todo ha cambiado en el Reino Unido con estos políticos que ya no matan, y el padre del presidente de Irlanda, Mr. Higgins, era del IRA, y él quizás también, y ahí estaba, en la coronación de Carlos III, a cuyo tío, Lord Mountbatten, los independentistas le pusieron una bomba en su barco y lo mataron. O sea, que no vayamos a devolverlos al mal camino.

En cuanto a la ‘sorpresa socialista’ que tanto cabreó a las bancadas de la derecha en el Congreso, en mi tertulia hubo opiniones para todo. Alguien dijo que estuvo muy bien, que puso a todo el PP de los nervios sacándoles las vergüenzas a Feijóo. Otros opinaron que no hacía falta ser tan agresivo. Hubo quien criticó la actitud de la derecha llamando ‘cobarde’ a Pedro Sánchez a grito pelao’, y hubo discusiones airadas, pero sin llegar a las manos. A diferencia de los diputados, nosotros somos amigos. 

Y, para terminar, les diré que en un momento de la charla observé que uno de los asistentes no participaba y le pregunté por qué. Su respuesta fue: ‘Cada día me interesa menos la política’, y pidió otro quinto.  

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