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Opinión | Las Calores

Esplendor en la arena

Imagen generada con Midjourney, programa de Inteligencia Artificial.

Imagen generada con Midjourney, programa de Inteligencia Artificial. / Enrique Olcina

Aunque para la mayoría era de vacaciones, él debía estar de currito porque venía por las tardes a diario y se sentaba con sus gafas de sol en el centro de la playa. El resto se incomodaba y protestaba silenciosamente, pero eso a él le daba igual. Nada que objetar, si no fuera porque nunca se quitaba ese bañador rojo mientras el resto andaba desnudo. Hoy estaba ahí, en esa imagen de aparente respetabilidad; hoy, que era fin de semana, hoy, que tenía que cumplir. 

La partida de caza fijó a la víctima, que durante la semana era depredador de la incomodidad. Todos hombres de más de cuarenta, peludos, recios. Plantaron las dos sombrillas que podrían albergar a los más de diez que eran. Extendieron las toallas, se quitaron las camisetas y lentamente, al mismo tiempo, se bajaron los bañadores, sin importarles que el resto de esa otra playa estuviera vestido. Mostraron su esplendor en la arena, decorado de tatuajes y un par de piercings brillaban al sol del mediodía, colgando de la entrepierna. 

Él alzó la voz para protestar, sus niños estaban ahí, su mujer, pero el del príncipe Alberto más rotundo le mandó callar con un gesto, mirando el bañador rojo, que solo se quitaba, al caer la tarde, entre dunas y pinares, hombres y sombras.

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