Verderías

Incendios en tiempos de cambio climático

Sin duda, factores de muchos otros tipos, incluidos los de la eficacia de los operativos de extinción de incendios, que en nuestra tierra es muy alta, influyen en la realidad, año a año, de los incendios forestales. Pero ya queda claro que, a condiciones iguales, el cambio climático es clave

Incendio forestal en Carballeda de Aldeorras, Ourense, 2022.

Incendio forestal en Carballeda de Aldeorras, Ourense, 2022. / EFE / BRAIS

Herminio Picazo

Herminio Picazo

Por si hubiese pocos estudios y pocas razones que nos alerten de la emergencia climática, una razón muy clásicamente veraniega viene a reforzar la urgencia de actuar y de hacerlo rápido. Se trata de los incendios forestales.

Los científicos y los técnicos forestales venían sospechando desde hace tiempo de la existencia de una relación directa entre el calentamiento global y la superficie quemada de bosques. Y ahora lo han demostrado. Lo han hecho a través de una investigación de altos vuelos en cuyo equipo internacional participan los profesores de la universidad de Murcia Marco Turco y Sonia Jerez.

La investigación, publicada en el último número de la prestigiosa revista científica PNAS, se ha realizado en California con el análisis de 50 años de datos que cruzan informaciones meteorológicas con superficies quemadas y modelizandolo con otros muchos factores, como la acumulación de gases de efecto invernadero.

El resultado que han obtenido, al menos en California, con condiciones climáticas tan similares a la de la Región de Murcia, es espectacular. Han encontrado sin apenas duda que el calentamiento del clima es la razón real del aumento de los incendios en aquella zona. La temperatura media ha aumentado 0,8º desde 1971 y el resultado ha sido que cada año la superficie quemada casi se multiplica por cinco. El trabajo va más allá demostrando que la clave del aumento de incendios es la temperatura máxima media registrada entre los meses de abril y mayo. Un incremento de un grado en la temperatura máxima mensual supone un incremento del 222% de la superficie forestal que arde.

El modelo construido por los autores del estudio les permite también sacar la bola mágica y concluir que si en el futuro la temperatura sigue creciendo, la superficie incendiada seguirá en aumento en California: Lo hará en un 60% de área quemada con respecto al clima presente si el incremento de temperatura es de dos grados y del 97 % si se llega a los tres grados.

Sin duda, factores de muchos otros tipos, incluidos los de la eficacia de los operativos de extinción de incendios que en nuestra tierra es muy alta, influyen en la realidad, año a año, de los incendios forestales. Pero ya queda claro que a condiciones iguales el cambio climático es clave.

Sirve de poco consuelo recordar que, al menos en el mediterráneo, los incendios forestales han sido un mecanismo propio de la naturaleza para su auto mantenimiento, excepto cuando modernamente son tan virulentos, tan amplios en hectáreas o tan recurrentes en la misma zona. 

Frente al abandono de la inmensa mayoría del territorio rural, el olvido de las prácticas tradicionales y los cambios de uso del suelo, es virtualmente imposible aplicar suficiente presupuesto público para mantener tal cantidad de extensión de monte o para imponer medidas preventivas que de verdad sean eficaces. Por eso pelear contra el cambio climático es también ayudar a que los incendios forestales, al menos, no aumenten.

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