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Mónica López Abellán

CAFÉ CON MOKA

Mónica López Abellán

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Plan de parto

A menos de un mes de mi fecha prevista de parto y en plena euforia de anidación o síndrome del nido,; tan propio de las últimas semanas en las que una energía sin precedentes ni explicación científica, pues es cuando más pesadas nos encontramos, se apodera de nosotras y desmantelamos y organizamos la casa al completo para la llegada del futuro bebé, yo empiezo a ser más consciente que nunca de mi estado.

Este segundo embarazo, por diversas y lógicas circunstancias, ha resultado mucho menos disfrutado y considerado. No por falta de ilusión, todo lo contrario, más bien por carecer del tiempo y el ímpetunecesario. Ser mamá a jornada completa de un pequeño de tres años, la casa y el trabajo han supuesto obligaciones suficientes que no han dejado hueco prácticamente para nada más, ni siquiera para el regocijo de un deseado estado de buena esperanza.

He estado mucho más cansada pero, paradójicamente, también más activa (por lo anteriormente expuesto), y aunque con más experiencia, en estos últimos días, bastante más preocupada. No sé si es porque la lucidez ha venido de golpe y me hasobrepasado o porque es natural una vez llegado este estadio de gestación. El caso es que me desvela el parto, algo que en mi anterior embarazo jamás me inquietó.

Recuerdo como si fuese ayer cuando saliendo, aún en cama, de paritorio en mi primer y único alumbramiento aseguraba tajantemente que pariría mil veces. Me resultó una experiencia fascinante, brutal, estremecedora y atávica. Y así lo sigo pensando. Sin embargo, ahora me impacienta. Según aseveró mi ginecólogo en la última ecografía es algo completamente habitual, pues uno conoce su destino y, además, ya tiene alguien a su cargo, una responsabilidad que lo cambia todo, incluso lo personal y exclusivo que puede llegar a ser un segundo parto.

Lo único que no ha variado con respecto al primero es mi absoluta confianza en el equipo médico y mi voluntad de ponerme en sus manos. Al igual que ocurrió entonces, esta vez tampoco he preparado el tan de moda plan de parto. Aunque entiendo a quien pueda dar seguridad, considero que las circunstancias pueden ser tan diversas que prefiero ir con la mente abierta y sin condicionar para ir tomando decisiones según se vayan planteando.

En estos días que restan, sean cuantos sean, espero ir mitigando o ahuyentando el miedo para disfrutar como merece la extraordinaria aventura de un segundo alumbramiento y esta vez partirme en tres (porque ya nunca jamás volveré a sentirme una).

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