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La Opinión de Murcia

Enrique Nieto

Apuntes al natural

Enrique Nieto

De coches y aburrimiento

El reparto de 'Desaparecidos'. Amazon Prime Video

Le va la santidad. Junto a un kiosco, hay una mesa grande con las revistas de la semana. Una señora está mirando las portadas y su marido permanece a su lado, también observando, pero muy por encima, sin interés. La mujer dice: «Mira, la Tamara, la hija de la Preysler, ha cumplido 41 años y acaba de romper con el novio. Como no se dé prisa en encontrar otra pareja, me parece que se le va a pasar el arroz». El hombre dice: «Si se queda para vestir santos no le va a importar, a ella le va mucho eso de los santos».

Una dimisión necesaria. No me está gustando un pelo la actitud del ministro del Interior Grande-Marlaska con respecto a la masacre que se produjo en el asalto a la valla de Melilla. En las imágenes se ve claramente que algún inmigrante murió en territorio español, y que fue llevado a la zona marroquí de la frontera, lo que es una absoluta barbaridad. Emperrarse en defender lo indefendible no es de recibo. Debió aceptar que se hizo mal y que aquello fue horrible. Debería dimitir y retirarse a escribir un libro sobre su experiencia en política, como hacen tantos.

Se queda bien. Con respecto a las protestas por el plan de movilidad de la ciudad de Murcia, puedo decir y digo que en ninguna población que yo conozca estos cambios de peatonalización y ordenación del tráfico han perjudicado a comerciantes y a vecinos. Muy por el contrario, los establecimientos comerciales han mejorado sus ventas y las calles y plazas se han llenado de paseantes, terrazas de bares y restaurantes, y zonas de juegos para niños. En Cartagena, hubo movilizaciones y protestas variadas, pero ahora todo el mundo está muy feliz con la calle del Carmen, Puertas de Murcia, etcétera, algunas de ellas antaño llenas de coches aparcados o en marcha, y actualmente espacios sin apenas contaminación, para el disfrute de los vecinos.

Aire limpio. Hace tiempo, aunque no tanto, la reina Doña Sofía, mirando Cartagena desde el Parque Torres, me dijo: «¡Cómo ha cambiado su ciudad! Antes, cuando veníamos, nada más entrar por el paseo de Alfonso XIII, empezaba a notar en la garganta la contaminación que había. Ahora es una delicia notar este aire tan limpio». Se refería a la desaparición de las fábricas que rodeaban la ciudad, pero también a las zonas peatonalizadas y sin contaminación producida por los vehículos. (Sí, me lo dijo la reina, a mí, ¿pasa algo?)

No tiene sabor. No digo a quién criticábamos porque se puede molestar, pero, el otro día, en una tertulia de amigos, estábamos hablando de un conocido político murciano, y uno de nosotros, un hombre culto e inteligente, dio su opinión sobre él, que fue exactamente esta: «Es un político que no sabe a ‘na’».

Debate de presupuestos. En la Asamblea Regional se están presentando los presupuestos del 2023. Los consejeros de cada departamento van y explican lo suyo. Es aburridísimo. Luego, una vez aprobados, cada uno hace de su capa un sayo, es decir, que, si tiene que trasvasar dinero de aquí para allá, lo pasa, y si tiene que dejar sin hacer lo que promete, pues no lo hace y santas pascuas. En otros tiempos, cuando algunos consejeros tenían sentido del humor y los de la oposición eran listos como el hambre, se producía algún momento divertido. Por ejemplo, en uno de estos debates, un diputado le preguntó al consejero en que se iba a gastar el dinero de una partida, y él le respondió con una lista interminable de gastos: «En folios, tanto; en tinta para la multicopista, tanto; en grapas para las grapadoras, tanto…» y así hasta al menos quince minutos de explicación pormenorizada. Nos reímos mucho, todos, políticos e informadores.

Japoneses veloces. Un amigo me dice: «Menudo trago el partido de España-Japón. Menos mal que Alemania nos echó una mano con Costa Rica. Si no hubiera sido así, ahora estábamos fuera del Mundial. Y los japoneses, cómo corrían, los ‘jodíos’».

Malos recuerdos. Lo de los paquetes con explosivos de esta semana me ha traído a la memoria aquellos horribles tiempos no tan lejanos cuando vivíamos pendientes de los terroristas, de las bombas, de las masacres, de los asesinatos diarios en nuestro país. Me dan escalofríos nada más por escribir esto. Qué mal lo pasamos, oiga.

Series y cine

Series y cine. Cada día, cuando algo nos aburre en la tele, ponemos la serie Desaparecidos, una cosa española que seguramente habrán visto ya ustedes, pero, si no lo han hecho, les diré que está bien, que entretiene. También estoy viendo This England. Muy buena, oiga, porque lo que se ve ahí es con seguridad lo mismo que ocurrió en España cuando la pandemia, y es terrible. Además, el personaje de Boris Jhonson, que hace Kenneth Branagh, es algo espectacular, tanto en cómo han conseguido transformarlo para convertirlo en el ex primer ministro físicamente, como en la actuación. Ah, y una confesión, una noche de esta semana me encontré con la película La princesa prometida por ahí, en un canal perdido, y me quedé a verla entera. Y me lo pasé estupendamente

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