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De cervezas por Murcia con... Marge Simpson

Ilustración de Javier Balsalobre Orenes.

¿Recordáis el capítulo de Los Simpson en el que Homer llega a nuestro mundo tras atravesar un universo tridimensional? Esta vez es la matriarca de la familia que protagoniza la serie más longeva de la historia de la televisión, Marge Simpson, quien realiza el viaje y se deja caer en Murcia, en concreto en Las Jarras, para dejarse sorprender por el sabor de un recluta. Si bien es cierto que puestos a citar a uno de los integrantes de la estirpe amarilla para pasar un rato de cervezas la peliazul no parece la opción más divertida, sí que creo que es la merecedora de este rato de desconexión de los aconteceres de Springfield.

No se me olvida aquel poema que en 2016 Raphael Bob-Waksberg, creador de la serie animada BoJack Horseman, escribió en un hilo de Twitter, llamado Los Amigos de Marge.

¿A quién le dice sus secretos en el café de los días fríos?

¿Quién le ríe sus bromas a Marge?

...

¿Quién camina de mañana, ve un arbusto azul, y le manda

la foto a Marge, “Me hizo pensar en ti”? Claro que ni Lenny, ni Kirk ni Luann.

Recomiendo leerlo entero.

Marge suele pasar más desapercibida que el resto de su familia y habitualmente está relegada a un segundo plano en el que interviene como una madre cariñosa, trabajadora, devota y paciente. Ay, sobre todo paciente. Hasta el bebé, Maggie, que nada o poco habla, es recordada por algo emocionante como disparar a uno de los vecinos más odiados. Una de las tramas más destacadas de Marge, en cambio, es cuando vistió un traje de Chanel multiusos o cuando se operó los pechos. Y su frase estrella es un gruñido de reproche que acostumbra a emitir ante las insensateces de su marido.

Un rol que apesta a machismo. Siempre resignándose a aguantar las disparatadas ocurrencias de un marido tan tronchante y bonachón como cromañón al que en ocasiones ha estado dispuesta a abandonar, pero al que siempre acaba perdonando cuando él soluciona los líos en los que mete a la familia y le demuestra su amor cuando ve que está a punto de perderlo.

-No seas tan dura con mi Homie.

Amiga, date cuenta.

Ilustración de Javier Balsalobre Orenes.

Su figura ha sido analizada en tesis como ejemplo de mujer sumisa que responde al patrón de ama de casa de finales del siglo XX. No obstante, cabe recordar que Los Simpson no deja de ser una serie que parodia los peores valores imaginables y con ello los critica. Entiendo que quien ve la dinámica del matrimonio comprende que es un ejemplo de lo que no se debe aceptar como habitual y que está muy bien el amor incondicional que ambos se profesan y la comprensión y paciencia con la pareja, pero esta no debe recaer siempre en el mismo lado.

Por suerte la ficción también nos presenta a una Marge que se gradúa en la universidad, aficionada a la pintura, que descansa de su familia para irse sola a un spa, que crea sus propios negocios, compite en halterofilia y es ludópata, porque no se puede ser “perfecta” (o lo que algunos creen que es la perfección).

Es en los hombros de la pequeña Lisa Simpson donde recae el mayor peso del feminismo en una serie que toca todas las cuestiones sociales. La mediana de la familia representa el cambio de paradigma de la mujer del siglo XXI, todavía lastrada por concepciones anticuadas, pero dispuesta a superar las barreras a las que se enfrentó la generación de su madre, a quien también hay que atribuirle el mérito de actuar como bisagra entre una generación y otra y no dejar que su descendencia repita los mismos patrones.

Por ello brindo con Marge. Por ella, por mi madre, por todas las madres y por todas las mujeres que no se callan y gruñen.

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