Es pasmosa la alegría con la que algunos 'responsables' políticos critican los proyectos trasformadores de nuestra región. Sí, me refiero al proyecto del puerto del Gorguel. Y digo 'puerto', porque llamar macropuerto a un puerto que puede mover tres millones de Teus es como llamar macrociudad a una ciudad como Albacete. ¿Cómo se denomina entonces a un puerto como el de Valencia o el de Algeciras que mueven casi el doble de Teus? ¿O a Rotterdam que mueve quince millones?

Reconozco que prefiero pensar que las críticas se hacen desde el desconocimiento, aunque me temo que tienen más que ver con la falta de visión global que impera en nuestros días, fruto del fanatismo ideológico que algunos nos quieren imponer.

La capacidad trasformadora de El Gorguel está reflejada en infinidad de informes realizados por organismos del máximo prestigio, y desde las organizaciones empresariales no se habría defendido si no se hubieran estudiado en profundidad, como nos gustaría que hicieran los que critican dicho proyecto. Estamos hablando de que en el último estudio que realizó la UPCT, esta infraestructura, la «industria de esamblaje» que se generaría alrededor y los efectos indirectos e inducidos para todo el tejido económico generarían más de 40.000 puestos de trabajo. Sin contar que un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid apunta que El Gorguel es el mejor enclave de todo el Mediterráneo español para desarrollar un puerto.

No sé a qué se refieren algunos cuando hablan de cambiar el modelo económico en la Región, ni cuando dicen que hay que generar oportunidades a los jóvenes para que no tengan que emigrar de nuestra región. Lo que sí sé es que este puerto es la mejor oportunidad que tiene esta región para conseguirlo. No me imagino a los ciudadanos de Rotterdam cerrando su puerto a las primeras de cambio, tal vez habría que preguntarles a ellos.

Y por supuesto que nos preocupan las afecciones medioambientales, fundamentales para la sostenibilidad (económica, social y medioambiental), para nosotros es prioritario. Y ésta es una razón de peso para realizarlo. Desde Europa se está incentivando el tráfico marítimo que es menos contaminante que el terrestre, y construyendo este puerto además se ahorrarían tres días de tráfico marítimo y dos terrestres para distribuir mercancías en el Mediterráneo (millones de toneladas de CO2 a la atmósfera), que actualmente están desembarcando en Roterdam y otros puertos del norte de Europa, increíble pero cierto.

Claro que hay afecciones directas, igual que la autovía que une Cartagena y Murcia por la Sierra de Carrascoy (¿renunciamos a ella?), pero la ventaja de esta infraestructura frente a otras (carreteras, vías de tren, etc.) es que hay que compensarlas. Por ejemplo, Rotterdam tuvo que plantar un millón de árboles para realizar su ampliación.

Desde las organizaciones empresariales, y desde muchas otras de la sociedad civil, sólo pedimos que se eleve el proyecto a Europa, y que lo valoren IGUAL que al resto de puertos europeos. ¡Los ciudadanos de la Región de Murcia no somos menos que los del resto de Europa! Y si lo rechazan, seremos los primeros en abandonar la defensa del proyecto.