Kiosco

La Opinión de Murcia

Diego Jiménez

Desde mi picoesquina

Diego Jiménez

Premonitorio Julio Anguita

Julio Anguita. L.O.

El pasado 16 de mayo se cumplía el segundo aniversario de la muerte de Julio Anguita, exalcalde de Córdoba, exdiputado del Parlamento andaluz y del Congreso de los Diputados, y excoordinador federal de IU. Con ese motivo, el pasado viernes 24 de junio, y en el salón de actos del edificio municipal El Moneo, el colectivo Yayoflautas de Murcia organizó un debate sobre la figura de este político cordobés a propósito de la presentación en Murcia de su libro Vivo como hablo, segunda parte de Combates de este tiempo, y cuyo manuscrito entregó Anguita a la imprenta días antes de su muerte.

Me acompañaban en la mesa, en la que tuve el honor de participar, Ana María Valencia, colega profesora de Historia, que presentó el acto; Manolo Monereo, escritor y analista político, y Héctor Illueca, vicepresidente segundo y consejero de Vivienda y Arquitectura Bioclimática de la Generalitat Valenciana.

Vivo como hablo, una selección de 98 artículos y discursos, desde diciembre de 2011 hasta mayo de 2020, publicados en varios medios, como Mundo Obrero, la revista Utopía, Cuarto Poder… pero, sobre todo, en el digital El Economista, es una radiografía de la realidad político-social nacional e internacional, y en sus páginas se recoge también la trayectoria del colectivo Prometeo, del que Anguita fue impulsor, y la concreción posterior del Frente Cívico Somos Mayoría.

Ambos conferenciantes tuvieron una relación muy estrecha con Anguita. Manolo Monereo lo calificó de ‘renovador’ de la izquierda y ‘comunista singular’, señalando que se enfrentó a dos dilemas: ausencia de dogmatismo, pero sin abandonar el marxismo como método de análisis político y social. Recordó que el político cordobés consideraba al Partido Comunista (PCE) una parte del bloque social alternativo, y en ningún momento un partido de vanguardia [rechazando, pues, la concepción leninista del mismo], debate que, por cierto, según Monereo, sigue abierto hoy. A su juicio, Anguita fue, ante todo, un dirigente, un referente político y moral que reivindicaba el carácter profético de la política, aspecto en el que incidiré más adelante a propósito de la actualidad política de estos días.

Por su parte, Héctor Illueca destacó que en Vivo como hablo planea una idea central: la crisis de civilización actual. Ya Anguita, en los años 80 del pasado siglo, hablaba de esta cuestión, pero nadie le hacía caso. A juicio de Illueca, la actual guerra de Ucrania está acelerando tendencias históricas que ya estaban en marcha, como las contradicciones ecológicas y militares de nuestro tiempo. Recordó que el actual conflicto bélico va a traer consecuencias nefastas para nuestro país, como la inflación (se habla que de hasta un 15%), afectando a salarios y pensiones.

Recordó también que en Ucrania se está librando, ante todo, una feroz lucha por los recursos, en el contexto de una UE subordinada a EEUU, país que se ha convertido en nuestro principal proveedor de gas. Pero la guerra está acelerando también la crisis democrática en los países europeos. A su juicio, hoy, formar parte de la OTAN supone pagar un tributo en sangre.

Al final, sin embargo, se mostró optimista, considerando que hay condiciones objetivas para construir una alternativa que nos permita salir de esta crisis, como se hizo con la anterior de 2008.

En mi intervención, que abrió el acto, quise insistir, sobre todo, en el carácter premonitorio de muchos de los escritos de Anguita. Por ejemplo, a partir de la sorprendente irrupción de Podemos en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2014, el político cordobés atisbaba el fin del bipartidismo y, defensor en su día, como podemos recordar, del posible sorpasso al PSOE, afirmaba que es un error desde la izquierda seguir planteando alianzas estratégicas con este partido, argumento que reitera en varios artículos de febrero de 2019 titulados El chotis: «Desde la Transición», afirma, «nuestra izquierda no ha hecho otra cosa que bailar el chotis con el PSOE».

Hoy, el incumplimiento por parte de ese partido de una gran parte del pacto de Gobierno con Unidas Podemos (UP), el ‘silencio’ a que se vio forzada la ministra Irene Montero en la última rueda de prensa, humillada por la ministra portavoz y obligada a guardar silencio ante los sucesos de Melilla, y la vergonzosa justificación de esa matanza protagonizada por la policía marroquí, por parte del presidente Pedro Sánchez, parecen darle la razón a Anguita: la posición de UP en el seno del Gobierno es ya algo más que incómoda.

En relación con la actual debilidad del Gobierno y la evidente falta de apoyos sociales, ya Julio advertía, a la vista de la impostura constitucionalista de la derecha y su lenguaje guerracivilista, que el Gobierno de Sánchez debería ligarse a la mayoría ciudadana si no quería sucumbir. (Recordemos que, hace unos días, el diputado de ERC Gabriel Rufián lanzó en sede parlamentaria una advertencia al Gobierno en el mismo sentido). Hoy, la tibieza gubernamental ante el acoso de la derecha y la tendencia que reflejan las encuestas parecen darle la razón.

Y hay un último aspecto, de plena actualidad relacionada con la Cumbre extraordinaria de la OTAN en Madrid, en el que Anguita acertó de pleno: la deriva belicista de la Alianza como resultado de los intereses de la política exterior norteamericana.

En varios artículos publicados en El Economista entre febrero y marzo de 2020 titulados El lebensraum de Trump (recordemos que ese vocablo fue utilizado por la Alemania nazi con una significación de ‘ampliación de espacio vital’, y tuvo su concreción en el Anchluss (anexión de Austria y en la ocupación de los Sudetes, ambos hechos en 1938), Anguita pone en relación la política exterior agresiva de EEUU y la OTAN con el nacimiento en 2001 del Órgano de Cooperación de Shangai, que engloba a países como Rusia, China, India y Pakistán.

Ante ello, Trump respondió en 2017 con la presentación de un documento sobre Estrategia Nacional de Seguridad, en torno a cuatro ideas: 1. Principio de ‘si vis pacem para bellum’ (si quieres la paz prepara la guerra); 2. Refuerzo de la competitividad de la economía de EEUU, con la adopción de medidas proteccionistas; 3. Cierre de fronteras a la inmigración, y 4. Distanciamiento de la ONU y asignación de un nuevo papel a la OTAN, con mayor protagonismo, lo que explica esa Cumbre extraordinaria de Madrid, en la que se señalan los peligros exteriores (Rusia, y también China).

Julio Anguita, pues, se mostró premonitorio y nos advirtió de algo que estos días ha cobrado actualidad: dos meses después del documento arriba citado, el Secretario de Defensa norteamericano complementó el mismo con otro en el que se mostraban las prioridades políticas: Incremento del potencial bélico para poder intervenir en tres zonas: Indo-Pacífico, Europa y Oriente Próximo, es decir, contra China, Rusia e Irán, y decisión de aumentar el gasto militar de los Estados miembros de la OTAN hasta el 2% del PIB.

Como sabemos, Sánchez ha venido anunciando que está dispuesto a cumplir con este requerimiento, no sabemos (aunque lo intuimos) si sacrificando otras partidas destinadas a Sanidad, Educación o prestaciones sociales.

En ésas estamos. Hay que leer a Julio Anguita.

Compartir el artículo

stats