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La Opinión de Murcia

Nos queda la palabra

¡Camarero!

Este Gobierno va a acabar con todo. Si escribo desde aquí no hace falta especificar si el nacional o autonómico. De tanto repetirlo, aunque sea solo durante esta legislatura, tenemos inoculado que todos los males tienen el mismo origen.

Ahora resulta que en el país de los camareros esta profesión es la más buscada. Nos prepararon para ser un país de playa y poco más y el camarero está en peligro de extinción.

Se desgañitan hoteles, restaurantes y salas lanzando el célebre ¡camarero! Y sólo reciben el eco de su voz. El maldito Pedro Sánchez es el culpable de que quieran cobrar y cotizar por lo que trabajan. Y no sólo eso sino que demandan que se cumpla con el nuevo salario mínimo, cerca ya de la decencia, y disfrutar de unas condiciones laborales jamás servidas por estos lares.

¿Dónde vamos a llegar?

Tal es el daño que, fuera de Madrid, donde los votos dependen del servicio en las terrazas, hay establecimientos que ofrecen cama, comida y casi puro por atender sus anuncios. Sí, soldada y pensión completa durante la temporada. Incluso algunos han puesto recompensa por captar vocaciones para las vacaciones. En Ibiza se ofrecen doscientos euros a los trabajadores de hostelería que logren fichar a otro.

Así no se puede seguir. Mes tras mes reduciendo las cifras de empleo, con registros récord tanto en disminución del paro como en incremento de cotizantes y, para más inri, creando más contratos fijos que nunca. Y por otro lado, con unos españoles secos, con ganas, incluso, de compensar, aunque nos vaya la cartera en ello, a una hostelería que ha sufrido los rigores del covid.

Y si se amplía el foco, no hay día en que no se anuncien inversiones en automoción, medio ambiente, etcétera. Con apoyos, en otro plano, a la formación profesional, digitalización, innovación y otras profesiones de futuro que intentan, si no lo paramos las personas de bien, complementar el turismo con otras actividades de mayor valor añadido.

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