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La Opinión de Murcia

El prisma

El futuro político de Cartagena

La ONU en pequeñito, por Pablo Molina

Las próximas elecciones municipales van a estar especialmente divertidas en la ciudad de Cartagena. El último domingo de mayo de 2023 es la cita para renovar las alcaldías de toda España, un proceso que va a contar en Cartagena con una dosis adicional de suspense por la variedad de contendientes y las numerosas combinaciones posibles para constituir el nuevo equipo de Gobierno municipal.

Desaparecido Ciudadanos (con toda justicia) los cartageneros van a tener a su disposición varias opciones políticas a cuál más pintoresca. De hecho, la actual legislatura ha estado caracterizada por el pacto PSOE-PP-Cs, una suerte de gran coalición que muchos reclaman ahora desde el PSOE pero que, en su momento, le costó la expulsión a su candidata en Cartagena por ese mismo motivo.

Esto de que los partidos decapiten a sus candidatos cuando exploran coaliciones de gobierno que no convienen en ese momento a su estrategia nacional es otra muestra de la falta de democracia interna de estas organizaciones, convertidas por nuestro sistema representativo en bloques monolíticos en los que las decisiones se toman por una camarilla sin tener en cuenta ni las peculiaridades ni las exigencias coyunturales de la política local. De la democracia a la partitocracia hay muy poca distancia, que los españoles hemos recorrido en su totalidad.

En Cartagena había un imperativo surgido del decoro que exige una ciudad de tanta relevancia histórica, económica y social, para impedir que la alcaldía acabara recayendo en el líder de Movimiento Ciudadano, el inefable don José López, que tantas portadas y momentos de gloria ha protagonizado en la escena nacional. López ganó las elecciones en votos y en concejales, pero las alianzas posteriores le cerraron el paso a la alcaldía como ha ocurrido en no pocos lugares con partidos de uno y otro signo.

Algo parecido puede ocurrir también el próximo año, con la particularidad de que habrá nuevas siglas en el tablero dispuestas a jugar la partida subiendo la apuesta hasta donde sea menester. Ana Belén Castejón, expulsada del PSOE por pactar con la derechona cuyo apoyo ahora reclama Sánchez en el Congreso, presentó ayer su nuevo partido, del que a la hora de escribir esta columna no se conocía ni siquiera el nombre. Lo único que está claro es que será un partido socialdemócrata y, sobre todo, castejonista, que para eso lo ha fundado ella, faltaría más.

La jugada añade interés a un tablero político ya de por sí suficientemente complicado, que podría enmarañarse aún más si se llegara a algún tipo de acuerdo entre Movimiento Ciudadano y Vox, algo extraño dada las discrepancias profundas de ambas formaciones en asuntos estructurales como nuestra vertebración territorial. Sin embargo, en política nunca se puede dar nada por descartado y menos si se trata de Cartagena, un lugar propicio para explorar coaliciones que, en otros lugares y circunstancias, resultarían inaceptables.

A priori hay seis partidos, seis, capaces de obtener representación en el consistorio cartagenero el próximo 25 de mayo, fecha de la próxima cita electoral. Entonces comprobaremos hasta qué punto la decisión de Castejón ha transformado el ecosistema político de Cartagena y, sobre todo, de qué magnitud es el desgarrón que va a provocar a su anterior partido. Malos tiempos se avecinan para el PSOE en Cartagena y quién sabe si también en toda la región.

El Pleno del Ayuntamiento de Cartagena camina dirigido a convertirse en una especie de ONU, donde muchos tendrán que ponerse de acuerdo para gobernar. ¿No quiere la gente grandes acuerdos entre todos los partidos políticos? Pues en Cartagena vamos a ver si el mensaje ha calado de verdad.

Confusión preelectoral, por J. L. Vidal Coy

La entrevista de hace unos días entre José López, líder del Movimiento Ciudadano de Cartagena, y el jefe regional de Vox, José Ángel Antelo, ha disparado alarmas y esturreado especulaciones en la ciudad portuaria, sembrando el desconcierto y provocando miedos con la perspectiva de las elecciones municipales, y también autonómicas, de la próxima primavera.

El maremágnum en la Trimilenaria de cara a esos comicios puede marcar época. Se da por hecho que el MC de López volverá a ganar sin mayoría absoluta. Lo que no le impedirá gobernar, esta vez sí, porque también se da por hecha la alianza postelectoral de los ‘cantonalistas’ con Vox para formar gobierno municipal.

Se habla en Cartagena de una encuesta que da por segura esa victoria del MC y un refuerzo de Vox. Con lo cual, se dice, la tarta está servida. Hay quien augura que López perderá fuerza por sus constantes salidas de pata de banco, que alejan de él a no pocos electores. Basan así la percepción interesada de que la posible alianza MC-Vox no irá a ninguna parte por sí misma. Entonces, se concluye, será MC-Vox-PP. O al revés.

La posible presencia de dos novísimas papeletas añade confusión. Porque hay ilustres ciudadanos cartageneros que auspician formaciones localistas. Están siendo agrupados, unos, bajo la etiqueta de Independientes por Cartagena, por Víctor Herrero; los otros, por Salvador Lara, con el lema Cartageneristas.

La exsocialista Ana Belén Castejón presentó ayer su formación, tras ser y seguir rechazada y estigmatizada por el PSOE, con ánimo de colocarse con al menos dos concejales. En la tarea, ella tiene dicho que la ayudarán los seis actuales ediles exsocialistas que secundaron su alianza con el PP de Noelia Arroyo, pero hay quien asegura que al menos uno de ellos ha decidido ya abandonar la política y volver a su trabajo anterior. Veremos si los varios cientos que la arroparon ayer son suficientes para su propósito.

De modo que a los ‘tradicionales’ MC, PP, PSOE, Unidas Podemos y Vox se unirían en la disputa electoral al menos las tres listas nuevas: las de Herrero, Lara y Castejón: si no hay novedades, serán ocho las candidaturas que intentarán conseguir sitio en el Salón de Plenos del Palacio Consistorial.

El PP de Noelia Arroyo aspira a ser, con permiso de López, el partido más votado para volver a la alcaldía, con la ayuda del resultado que obtuviera la formación de Castejón. Pero el principal rival de los populares en Cartagena son ellos mismos. La posición del presidente local del partido, Joaquín Segado, no puede ser menos que incómoda: es también portavoz del grupo popular en la Asamblea Regional y vicesecretario regional. Y no está solo. Tensión, haberla, hayla.

Las especulaciones son variadas. Aparentemente, la resolución del pulso será otra de las consecuencias del congreso regional popular en el que López Miras tendría que salir vencedor. O perdedor ante otra candidatura encabezada, supuestamente, por Patricia Fernández, alcaldesa de Archena y primera política regional en publicar foto con Núñez Feijóo tras relevar a Casado.

PSOE y Podemos asisten como convidados de piedra. Los primeros, en difícil situación por su falta de presencia en la vida social, a pesar de la reciente elección del nuevo secretario general, Manuel Torres, aupado por José Vélez. La disputa con Castejón les sigue haciendo daño y la exalcaldesa les quitará votos, seguramente. Además y de momento, no parecen haber ‘resucitado’ aún tras el choque con el grupo de la disidente.

Podemos sigue a lo suyo: se mantiene y no progresa, pero tiene base firme en sectores determinados. Al final, puede resultar que los votos que dieron a Ciudadanos dos puestos de concejal podrían ser decisivos a la hora del reparto postelectoral, contando con que los naranjas están en su último viaje sin retorno.

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