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La Opinión de Murcia

Nos queda la palabra

A raquetazo limpio

La Región de Murcia no sólo es conocida por los golpes de derecha del gran Carlos Alcaraz. También lideramos el Máster de violencia machista, aunque si contamos los índices de pobreza, la pensión y los salarios medios o los niños que disfrutan de becas de comedor no hay quien nos quite estos cuatro Grand Slam.  

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género no precisa recurrir al ojo de halcón para saber quién se sale de madre cada año. Allá está la Comunidad murciana en el pódium siempre, con el ojo morado. El año pasado los primeros y ahora los segundos tras aumentar en un 10,6% las víctimas y en un 12,3% las denuncias presentadas. 

Si en España 66 mujeres de cada 10.000 sufren esta lacra, en nuestra tierra, súper batida, alcanzamos la puntuación de 88,9.

No contentos con ello (lamentablemente no se entregan premios por este concepto aunque al paso que vamos no hay que descartarlo) la última innovación de este tuya mía en la que se convierte a veces el juego entre las Administraciones consiste en proponer desde la Asamblea Regional al Congreso de los Diputados que la denuncia por violencia machista no impida la custodia compartida.

Ojipláticos nos quedamos con esta idea de la grada que ustedes seguro adivinan, pues el informe citado alerta del incremento de los daños a la infancia y la adolescencia como consecuencia de las agresiones de género. Gracias a una nueva ley de amparo para este otro colectivo débil que sufre la violencia machista, los órganos judiciales suspendieron el régimen de visitas a 285 acusados, frente a los 36 de 2020. Y en otros 113 casos se suspendió la guarda y custodia.

Con estos números y el aliento de los que solo buscan enfrentar a la sociedad en un partido desigual, nos presentamos en Madrid no para ganar nada sino para, aún más, perderlo todo. Sin redes ni protección que valga. 

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