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La Opinión de Murcia

Joaquín Ángel de Domingo

Los secretos de Fátima, hoy

Visión del infierno, la guerra y Rusia y el Santo Padre, son los tres grandes secretos que la Virgen María, de la que hoy se celebra su advocación, reveló a Lucía, Francisco y Jacinta, allá por el año 1917, en Portugal. De los tres, el único que está aún en vigor, es el segundo. Más de cien años después de la profecía, Ucrania está padeciendo en sus carnes el despropósito de una guerra iniciada por Rusia. Y ojalá que la profecía se quede solamente en la segunda guerra mundial, y no pase a una tercera.

Hoy día, los secretos son otros muy diferentes, y probablemente menos trascendentes, aunque también afecten directamente a una parte de la humanidad, como son los ciudadanos de España. El primero de ellos, es sin lugar a dudas, Pegasus. Rezo a la Virgen de Fátima para que no ocurra con este episodio truculento de nuestra democracia lo mismo que con el 23 F, que aún no está claro quién estaba detrás del mismo. La rama de espionaje a unos cuantos políticos, que solamente pretendían romper un país, independizándose en contra de la Constitución de España, espero no sea un secreto también indescifrable. Si realmente se hizo con autorización judicial, no hay nada que temer. E incluso, por qué no, aplaudir la iniciativa cuya finalidad no era otra que evitar la comisión de nuevos delitos, como el ya penado de sedición, ya que, con una falta de respeto total, algunos de los condenados manifestaron que volverán a repetir el intento de segregación ilegal.

Ahora bien, si ese espionaje se hizo sin autorización judicial le estaríamos dando la razón a Europa cuando pone en duda nuestro Estado de Derecho para algunas cuestiones, como por ejemplo la independencia judicial. Vamos a partir, por tanto, de la base de que esas escuchas estaban legalmente bien hechas, pero lo que ya se pasa de castaño oscuro es que espíen al presidente del Gobierno, Sánchez, a la ministra de Defensa, Robles (ahora junco, desde que destituyó (perdón, sustituyó) a la directora del CNI), y del Interior, Marlaska, que se supone promovieron y compraron el programa a Israel. Y ya lo que me parece de traca es que, encima, todos nos enteremos por ellos mismos de tales actuaciones, que eran secretas y dirigidas por un servicio de inteligencia (tranquilo me quedo).

No solo no ha ocurrido eso, sino que además se está cuestionando la forma en que se hizo y las personas espiadas. Hasta tal punto que han anunciado los espiados con el Pegasus que van a interponer querellas, hasta llegar al CNI. En fin, un secreto a voces.

El segundo secreto, son los contratos del Covid: 7.000 millones adjudicados y 680 bajo sospecha. Decenas de investigaciones abiertas en la Fiscalía y en los juzgados. Hermanos, primos y demás familia ruegan una oración a la Virgen de Fátima para que no se descubra una hipotética participación de mandamases políticos en tales adjudicaciones, más o menos a dedo, y más o menos a un precio desorbitado, por un material defectuoso.

El tercer y último gran secreto, de nuestro tiempo es el auge de las presuntas estafas con dinero virtual. Efectivamente, me refiero a las criptomonedas, donde, dicen, sectas o grupos presionan en Instagram a jóvenes para que hagan falsas inversiones. Mensajes privados de supuestos brokers, expertos en inversiones en criptomonedas (más de mil variedades hay ya, pero sobre todo bitcoins), circulan por las redes sociales, para hacerte el favor de ganar mucho dinero. Solo que, cuando das todos tus datos e ingresas unas cantidades a cuenta, dicen que a veces, desaparece, el contacto, el dinero y la criptomoneda.

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