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La Opinión de Murcia

Herminio Picazo

Verderías

Herminio Picazo

¿Se debe quedar el barco fenicio en Mazarrón?

El pecio fenicio Mazarrón II

Es muy interesante la polémica que se está dando acerca de la posible ubicación del pecio fenicio Mazarrón 2 una vez que se haya rescatado del agua. 

Por una parte están quienes defienden, desde una posición técnica que seguro que es muy razonable, que el pecio se conserve y se exponga en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática, donde por otra parte ya está el barco fenicio Mazarrón 1, rescatado del mismo lugar en la década de los 90 del pasado siglo. 

Pero por otra parte hay voces, fundamentalmente provenientes del propio municipio mazarronero, que desean fervientemente que el barco se quede en la localidad una vez que se extraiga y se restaure. En esta idea, se ubicaría en Mazarrón un nuevo museo arqueológico destinado a albergar el pecio rescatado, recuperando además para el nuevo museo los restos del Mazarrón 1, actualmente expuestos en el Arqua.

Las derivaciones técnicas de esta polémica, en la que desde luego las garantías de conservación y buena gestión arqueológica deben ser prioritarias, son muy amplias y reconozco que me superan. Sin embargo me voy a atrever a opinar claramente que el barco se debe quedar en Mazarrón. Como digo, mis razones para opinar así no son ni técnicas ni arqueológicas, para las que no me siento capacitado, sino de descentralización y de ‘justicia territorial’. En plena época en que tenemos que hacer políticas contra la ‘España vaciada’ y favor de los territorios secundarios y las ciudades medias, tenemos, sí o sí, que distribuir más los recursos y darle más potencia a los territorios periféricos.

Creo que el Arqua, un ya excelente recurso cultural y turístico, no ganaría tanto con la nueva pieza, mientras que un nuevo y potente museo en Mazarrón perfilaría un nuevo recurso cultural y un foco de atracción turística de alto impacto en otro importante pero menos centralizado lugar del litoral murciano. Junto a las razones de buena gestión arqueológica, este es el mejor parámetro que deberíamos manejar para decidir el destino del pecio.

Pero la condición para que el barco se pueda quedar en Mazarrón es que su conservación y buena gestión arqueológica esté absolutamente garantizada. Para ello es imprescindible que barco no se considere como un trofeo o una medalla que pueda ponerse una u otra administración, unos u otros políticos o unas u otras localidades, sino que se considere como lo que es: un valioso legado arqueológico que hay que conservar y admirar. 

Sugiero que no tengan prisa. Que las Administraciones y los expertos hablen y lo hablen bien, que nadie busque el protagonismo y que incluso se pueda plantear, por qué no, que el nuevo Museo de Mazarrón sea una extensión del Museo Nacional de Cartagena, con la fuerza de sus especialistas, sus recursos y su modelo de gestión. Esto es importante. El fracasadísimo y vergonzante Museo Paleontológico de Torre Pacheco nos demuestra que el localismo, la improvisación y la descoordinación también pueden tener consecuencias nefastas. 

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