La Opinión de Murcia

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José Luís Álvarez Castellanos Rubio

Feliz aniversario, Fernando

Se cumplieron ayer cinco años desde que López Miras asumiera en 2017 la presidencia del Ejecutivo regional. Su gestión, apoyada en un discurso monocorde, aburrido y machacón que culpabiliza al Gobierno central de todos los males que aquejan a esta Región, ha agudizado muchos de los problemas que, según dijo, venía a solucionar. Veamos solo algunas pinceladas:

Una Educación más privatizada con un incremento del 25% del presupuesto para concertación, con infraestructuras necesitadas de inversiones que no se ejecutan (solo 50% de lo presupuestado) y recortes cronificados desde 2012.

Un sistema de Salud con una Atención Primaria exhausta por la pandemia que reclama agónicamente más recursos humanos e inversiones que no llegan y con listas de espera media crecientes: +22% en pruebas diagnósticas y consultas externas, si bien, la espera quirúrgica ha disminuido un 17%.

Más personas pendientes de valoración del grado de dependencia, de 1.055 a 6.649, (+530%) y un recorte del 23,8% (-4,4 millones) en el presupuesto de la Renta Básica de Inserción.

Una situación medioambiental crítica con un Mar Menor agonizante y una dirección general del mismo nombre que solo ha ejecutado el 32% del presupuesto desde su creación; suelos contaminados que no se recuperan a pesar del peligro que representan para la salud y una calidad del aire cada vez más deteriorada. Entre tanto, López Miras modifica la legislación permitiendo más vertidos contaminantes sin necesidad de Evaluación de Impacto Ambiental.

Un escenario institucional en franco retroceso democrático, en el que los tránsfugas sostienen al gobierno, presiden la Asamblea y secuestran el grupo parlamentario del partido del que han sido expulsados, mientras López Miras se fabrica una modificación legislativa para ser de nuevo candidato.

Un presupuesto hipotecado por una deuda pública galopante (+25%) y con unas bonificaciones fiscales que han restado más de 680 millones durante su mandato a las arcas públicas en beneficio de las rentas más altas.

Un apoyo continuista a un modelo productivo sin horizonte, desequilibrado, frágil ante las crisis, que genera un alto porcentaje de empleos de bajos salarios (y por consiguiente bajas pensiones) y que sigue confiándose a la burbuja de turno ya sea la del boom turístico que nunca llega, la inmobiliaria, la de la agroindustria intensiva o la de las grandes instalaciones fotovoltaicas del oligopolio eléctrico. Un modelo que genera desigualdad y precariedad.

En fin, cinco años para esto, no quiero imaginarme otros cinco más y, además, con Vox.

Coordinador regional de IU-Verdes

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