Opinión | La Feliz Gobernación

Madrid no es Cieza

Teodoro García Egea.

Teodoro García Egea. / Mariscal

Están muertos y lo saben. Casado y Teodoro. El segundo antes que el primero, desde el principio en estado de catalepsia, pero la resistencia a certificarlo se ha llevado también por delante al primero. Ya es tarde para los dos. La imagen de ambos es como la de los peces que daban las últimas bocanadas en las playas del Mar Menor. Un espectáculo que invita a mirar hacia otro lado para no contemplar los efectos de la anoxia en vivo y en directo. 

Hay un silencio espantoso en torno a la pareja. Nadie habla a su favor, salvo López Miras a media voz. ¿A quién se le ocurre, después del papelón en Castilla y León, lanzar un dardo de carga mortal contra la presidenta más votada? Lo hizo Casado, que cosechó los peores resultados en la historia del PP, y Teodoro, que no ha ganado ni en su pueblo. ¿Dónde iban con tanto desparpajo? En la Villa y Corte hay reglas que no admiten los recursos que se suelen emplear en provincias. La aristocracia te admite siempre que no intentes instalarte en ella. Al primer paso en falso estás fuera de palacio. Y si resistes en él se te pone cara de okupa.

Ni siquiera les cabe el consuelo de haber perdido las plazas por un empeño contra la corrupción, pues hasta para supuestamente combatirla han utilizado documentos de dudosa procedencia, prohibidos en sus manos que, en todo caso, debieran haber llevado al juzgado desde el primer instante en vez de utilizarlos para moderar la ambición política de Ayuso. No hacerlo es delito, según reza en el Código Penal. Esta es la línea que debiera seguir la oposición, en vez de llevar a os tribunales el ‘caso Ayuso’, que no tendrá recorrido y su archivo servirá para recargarla de razones. 

Además, Teodoro se acompaña del tal Casero, imputado por varios delitos en los tribunales extremeños, lo cual es llamativo si hablan de ejemplaridad. Por otro lado, el caso del hermano de Ayuso tiene correlatos en esta Región, donde se le acaba de conceder la gestión de la televisión autonómica a la empresa que dirige el marido de la ‘mano derecha’ del presidente autonómico, con rango de consejera en el Ejecutivo, que es la parte contratante. Todo legal, seguramente, pero feo con toda certeza. 

El partido queda hecho un solar. Mañueco, aprovechando el vacío de poder, prescindió ayer de todo diálogo con el PSOE para intentar la abstención de éste en su investidura y se aplicará a la línea dura de gobernar con Vox contra lo que mantenían Casado y Teodoro. ¿Acaso dejaría de pactar con Vox López Miras si en las próximas elecciones sumara con él y con nadie más? ¿O el propio Casado en su caso? Mañueco debe haber entendido que la broma de fingir a su costa, y más después de que la pareja lo metiera en el lío en que está, ya es suficiente. 

Para rematar se han cargado la poca o regular credibilidad que podía tener la Comisión de Garantías, pues ha quedado demostrado que los expedientes sancionadores se abren y se cierran a capricho del presidente a modo de la antigua justicia real.

Casado y Teo están fuera de juego. Madrid es mucho Madrid y no se pueden hacer las cosas al estilo Cieza. ¿Cómo es que todavía no se dan cuenta de que interpretan a los personajes de Amenábar en Los otros? Tan listos que parecían.

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